Tras el rezo del Ángelus en Castel Gandolfo, el pontífice manifestó su preocupación por los conflictos que afectan a distintos pueblos y a quienes padecen violencia y persecución.
Frente a la violencia que aún azota a Haití y la esperanza de paz entre Armenia y Azerbaiyán, insta a la comunidad internacional a priorizar la paz, la justicia y la protección de los más vulnerables.
El secretario para las Relaciones con los Estados intervino en una mesa redonda en Montecitorio. Reiteró el esfuerzo de la Iglesia y otros credos por buscar el diálogo y la fraternidad.