Las patronales celebradas en el santuario porteño congregaron a cientos de fieles, quienes participaron de la procesión por las calles y la misa central que presidió el arzobispo García Cuerva.
En el santuario mariano, el Papa vinculó su pontificado con la Virgen de Pompeya, destacó la herencia de León XIII y renovó su llamado espiritual y religioso por la paz mundial.
Lo hizo en una carta con motivo del Año Jubilar por el 150° aniversario de la llegada a Pompeya del cuadro de la Virgen del Rosario, cuyo rezo pidió que se inculque especialmente en los jóvenes.
Durante su recorrida por las comunidades, el arzobispo de Buenos Aires estuvo en la parroquia a cuya advocación consagró su ministerio. Allí, rezó por los ancianos e invitó a volver a contar historias