El arzobispo Jorge García Cuerva nombró a sus integrantes y dispuso la reorganización total del organismo en el ámbito arquidiocesano.
Los prelados que acompañaron la delegación valoraron la experiencia como un impulso para la vida de fe, el compromiso social y el acompañamiento pastoral en el regreso a cada comunidad.
Fue el pedido que hizo el obispo auxiliar porteño en la misa por el Sagrado Corazón de Jesús. La Eucaristía se celebró tras la peregrinación desde la catedral a la basílica de Barracas.
Allí referentes de los credos se juntaron para rezar por la paz, cada uno según su fe y siguiendo la convocatoria interreligiosa que hizo en 1986 san Juan Pablo II.