Francisco improvisó un mensaje al final de la Misa y cogió de las manos al obispo emérito de Hong-Kong, John Tong Hon, y al actual obispo Stephen Chow.
El obispo de Pekín expuso esa intención al presidir la liturgia eucarística de apertura del año académico en el seminario diocesano.
Lo expresa en el telegrama enviado al sobrevolar el espacio aéreo chino. Hubo otros mensajes a Croacia, Bosnia y Herzegovina, Serbia, Montenegro, Bulgaria, Turquía, Georgia, Azerbaiyán y Kazajistán.
Francisco dedicó la audiencia general de hoy en la Plaza de San Pedro enteramente al apóstol jesuita de China, que sobresalió por su sentido de la amistad y su coherencia.