"El cambio, que necesariamente debe darse en situaciones de crisis, dispone de un sinónimo extraído de la predicación apostólica: conversión", recordó el arzobispo emérito de Corrientes.
"Es la mejor decisión ante el fracaso de los débiles intentos, pergeñados por lúcidos pensadores y dirigentes. Se recurre a la oración cuando otros medios manifiestan su ineficacia", sostuvo.
"Aprenden del Divino Maestro a responder a las sugestiones del viejo engaño de comportarse como dioses de sí mismos", destacó el arzobispo emérito de Corrientes en su sugerencia para la homilía.
El arzobispo emérito de Corrientes marcó la necesidad de que no decrezca la eficacia de la evangelización en sus dos aspectos: el legítimo mandato misionero y la santidad personal.