El arzobispo emérito de Corrientes pone el acento en esos calificativos del padre adoptivo de Jesús y esposo de María Virgen, e invita a conocer el "misterio personal" de un hombre pobre y excepcional
"El mundo necesita conocer a Cristo, elevado o expuesto por sus legítimos e irremplazables testigos. Sería una traición de lesa humanidad ocultarlo, por cobardía u omisión irresponsable", afirmó.
"Toda agresión dirigida contra la persona es un sacrilegio", recordó el arzobispo emérito de Corrientes y advirtió que las manifestaciones de la trata "son infinitas y mutan como un virus mortal".
"Es preciso que el mundo tenga la oportunidad de un encuentro eficaz con su Salvador, Jesucristo, que la Iglesia conoce y debe hacer conocer a quienes manifiesten deseos de seguirlo", sostuvo.