El obispado indicó que, en el año dedicado al santo, el templo será un lugar de peregrinación. Deberán participar de los ritos jubilares y dedicar un tiempo conveniente a la oración y a la meditación.
Monseñor Hugo Salaberry recordó los santuarios y parroquias habilitados en distintas ciudades para participar de esta gracia espiritual con motivo del octavo centenario de la muerte del santo.
La Penitenciaría Apostólica de la Santa Sede emitió un decreto que concede este don a todos los fieles que participen en las celebraciones marianas durante 2026.
Será durante el año jubilar 2025-2026, con motivo del centenario del Instituto Secular de las Hermanas de María de Schoenstatt.