En el tercer domingo de Cuaresma, el Papa recordó que este Tiempo nos ayuda a construir un mayor sentido de hogar con Dios a través de la oración, la confianza y la intimidad.
Francisco ofreció a los fieles el propósito cuaresmal de "tener siempre ante nuestros ojos el rostro radiante de Cristo", especialmente a través de la oración y los sacramentos.
En la Jornada Mundial del Enfermo, el Papa puso el foco en la actitud de Jesús hacia quienes sufren, e invitó a los fieles imitarlo, ofreciendo su presencia y su tiempo a los más necesitados.
Francisco recordó que "anunciar el Evangelio no es tiempo perdido, es ser más felices ayudando a los demás", e instó a encontrar a Dios y a presentarlo a los demás.