La violencia golpeó distintas regiones del país con ataques a una iglesia, una aldea y un presbítero. Crece la preocupación por la inseguridad que afecta a comunidades y agentes pastorales.
El número de clérigos y religiosos secuestrados aumentó en 2024. Un informe registró 122 casos, entre ellos 13 asesinatos, 38 secuestros y 71 detenciones.
Los criminales le pasaron el vehículo por encima de su cuerpo, luego de herirlo con UNarma blanca. "Rechazamos categóricamente este acto de barbarie", manifestó el obispo de Ocaña.
Frente a una ola de secuestros, asesinatos y violencia, los sacerdotes nigerianos rechazan la violencia como respuesta y llaman a la oración.