El pontífice aseguró su solidaridad espiritual con los afectados, pidió acompañar la tarea de rescate y animó a las autoridades a sostener la ayuda humanitaria. La Iglesia local, movilizada.
Más de 1.500 personas han muerto en los últimos días en varias partes del sudeste asiático debido a inundaciones y deslizamientos de tierra catastróficos.
La erupción del volcán Lewotobi Laki-laki, en la Isla de las Flores, se cobró la vida de la hermana Nikolin Padjo, misionera de las Siervas del Espíritu Santo.
El Papa aceptó la petición del obispo Paskalis Bruno Syukur, de la diócesis indonesia de Bogor, quien solicitó no ser creado cardenal en el próximo Consistorio del 7 de diciembre.