Al reunirse con la comunidad católica en Las Palmas, el pontífice vinculó la "espiritualidad eucarística" con la comunión la solidaridad cristiana.
El barco, que transportaba portadores del peligroso hantavirus, entró en el puerto de Tenerife, donde permanecerá fondeado hasta que desembarquen los pasajeros.
El rector del Real Santuario de Nuestra Señora de las Nieves explicó que ante situaciones como la que vive La Palma, la Iglesia tiene "que dar un paso más".