Tras el Ángelus, León XIV expresó su cercanía a las poblaciones afectadas por los conflictos en Sudán, Ucrania y Rusia y reclamó protección para los civiles y corredores humanitarios.
El Secretario de Estado del Vaticano pidió la eliminación de los arsenales nucleares y advirtió contra la ilusión de "equilibrios" impuestos por los más fuerte.
"Que el grito de quienes sufren en la guerra se eleve como oración confiada a Dios", rezó el Papa y renovó su invitación a orar por la paz en los lugares devastados por la guerra.
El Santo Padre expresó su solidaridad con Ucrania, Israel, Gaza e Irán, "donde se eleva un grito de dolor a causa de la guerra".