Corrientes celebró la ordenación diaconal de Matías Colodro y Sebastián Ramírez
- 31 de agosto, 2026
- Corrientes (AICA)
Mons. José Larregain presidió la celebración e invitó a los nuevos diáconos a vivir un ministerio marcado por la humildad, la cercanía y la entrega cotidiana.
Corrientes celebró la ordenación diaconal de Matías Colodro y Sebastián Ramírez
La arquidiócesis de Corrientes vivió el 28 de agosto un acontecimiento de gracia con la ordenación diaconal de Matías Colodro y Sebastián Ramírez, en una celebración en la parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, presidida por el arzobispo, monseñor José Larregain OFM, quien centró su homilía en el sentido profundo del ministerio como servicio.
Al dirigirse a los nuevos diáconos, el prelado subrayó que la ordenación no significa simplemente asumir nuevas tareas pastorales, sino responder a la llamada del Señor para configurar la propia vida con Cristo servidor.
"El Señor los llama a configurarse con Cristo servidor y a hacer de su vida un servicio humilde, generoso y concreto a Dios y a su pueblo", expresó.
A partir de las lecturas de la liturgia, monseñor Larregain propuso un recorrido por las raíces bíblicas del diaconado, recordando que este ministerio es un don recibido para ser entregado al servicio de la comunidad.
Un ministerio nacido de la caridad
Al comentar el pasaje de los Hechos de los Apóstoles, el arzobispo destacó que el diaconado surgió para que nadie quedara desatendido en la primera comunidad cristiana.
"No tiene su origen en una lógica burocrática ni en la distribución de tareas; nace de la caridad", afirmó.
En esa misma línea, señaló que el corazón del ministerio diaconal se manifiesta en la cercanía con quienes más necesitan el cuidado de la Iglesia.
"El diácono es aquel que ayuda a que la comunidad no pierda de vista a los pequeños, a los necesitados, a quienes pueden quedar al margen", sostuvo.
El ejemplo del lavatorio de los pies
Al meditar el Evangelio del lavatorio de los pies, monseñor Larregain presentó el gesto de Jesús como el modelo permanente del servicio diaconal.
"El diaconado comienza de rodillas, no solamente ante el altar sino ante la vida concreta de nuestros hermanos", dijo.
Luego precisó que ese servicio debe hacerse presente allí donde "hay una herida que cuidar, una persona que escuchar, una familia que acompañar, un pobre que necesita ser recibido, un enfermo que espera una visita o un joven que busca un sentido".
También exhortó a los ordenados a evitar que el ministerio se convierta en una rutina y a dejar que la Palabra de Dios transforme primero sus propias vidas antes de anunciarla a los demás.
La comunidad, llamada a acompañar
Hacia el final de la celebración, monseñor Larregain invitó a toda la comunidad arquidiocesana a acompañar a Colodro y Ramírez con la oración y la cercanía, agradeciendo su respuesta vocacional.
Los encomendó a la protección de la Virgen María, a quien presentó como modelo de disponibilidad y servicio: "Que María, mujer disponible y servidora, les enseñe a decir cada día, con la vida: 'Aquí estoy, Señor'", pidió.
Y concluyó recordando que el testimonio de los nuevos diáconos deberá transparentar siempre el rostro de Cristo servidor, "que no vino para ser servido, sino para servir".+
