Viernes 9 de octubre de 2026

El obispado castrense peregrinó al santuario de Luján para pedir protección a María

  • 8 de octubre, 2026
  • Luján (Buenos Aires) (AICA)
La misa fue presidida por el nuncio apostólico, Mons. Michael Banach, quien destacó el ejemplo de María ante el sufrimiento y pidió por la paz en el mundo, las familias y las fuerzas de seguridad.
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El nuncio apostólico, monseñor Michael Banach, presidió este 8 de octubre la misa de la 23ª Peregrinación Anual del obispado castrense a la basílica y santuario de Nuestra Señora de Luján. 

Concelebró el obispo castrense, monseñor Santiago Olivera, junto con sacerdotes y capellanes. Participaron autoridades de las Fuerzas Armadas y de las Fuerzas Federales de Seguridad, sacerdotes y miembros de las distintas instituciones.

Al comenzar la celebración, el representante del Santo Padre transmitió a los presentes la cercanía espiritual y paternal del papa León XIV. Recordó además que el pontífice visitará la Argentina en noviembre y se arrodillará ante la imagen de la Virgen de Luján para celebrar la misa junto a todo el pueblo argentino.

Una peregrinación para profundizar la fe
En su homilía, monseñor Banach señaló que la peregrinación constituye una oportunidad para profundizar la fe y presentar ante la Virgen distintas intenciones: la salud, las familias, la búsqueda de una vocación y el sentido de la vida. También destacó que los peregrinos que llegaron al santuario para rezar por los militares en actividad y retirados que se encontraban en lugares de peligro y por todos aquellos que sacrificaron tanto por la patria.

En ese sentido, valoró el servicio de los hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas y de Seguridad y afirmó que su amor a Dios y a la patria constituye "un ejemplo maravilloso para todos nosotros", especialmente por los sacrificios realizados en defensa de la libertad.

María, ejemplo ante situaciones que parecen no tener solución
El eje central de la reflexión del nuncio estuvo puesto en el modo de afrontar aquellas situaciones que parecen escapar a toda posibilidad de solución. A partir de la escena del Evangelio en la que Jesús, desde la cruz, confió a María al discípulo amado y a Juan a su Madre, el embajador del Papa presentó a la Virgen como modelo de fe ante el sufrimiento, la injusticia y la impotencia.

"María vivió aquella situación como un acto de amorosa entrega de sí misma, sostenida por una fe inmensa en el Señor y en su plan", afirmó. Y destacó que, aun frente a un acontecimiento "tan absurdo, tan injusto y tan cruel", la Virgen mantuvo su confianza en Dios.

El nuncio vinculó esta actitud con la misión propia de las fuerzas del orden. Señaló que su tarea consistía en "rectificar aquello que está desordenado", aunque reconoció que existen circunstancias en las que resulta difícil encontrar una vía concreta para restablecer ese orden. Ante esas situaciones, sostuvo que la fe y las enseñanzas de Jesús pueden ayudar a afrontarlas sin caer en la desesperanza.

"Podemos estar seguros de que, al hacer el bien -y hacerlo con amor y pasión-, el bien acabará por surgir, incluso ante lo inescrutable y lo negativo", manifestó, e invitó a los presentes a confiarse a Dios y a mirar a Nuestra Señora de Luján como "su suprema protectora".

Una oración por la paz y por quienes sufren
Monseñor Banach encomendó a la Virgen las guerras que afectan a distintas regiones del mundo, particularmente Ucrania, Medio Oriente, África y diversas zonas de Asia. Pidió por las víctimas, por quienes sufren sus consecuencias y por la conversión de quienes siembran muerte y destrucción.

También confió a María a los integrantes de las Fuerzas Armadas y de las Fuerzas Federales de Seguridad, para que conserven en sus corazones el encuentro con el Señor y puedan vivir cada día junto a Él "como con un amigo verdadero y grande".

Finalmente, pidió por quienes atraviesan situaciones de sufrimiento físico, mental y espiritual, por las familias, por quienes padecen pobreza, falta de trabajo o vivienda y por la Iglesia en la Argentina, especialmente en el marco de la preparación de la visita apostólica del papa León XIV.

Al concluir, invocó a la Virgen de Luján con una súplica sencilla: "Nuestra Señora de Luján, por favor, ¡ruega por nosotros!".+