El Papa reza por la paz durante su visita a la Abadía de Montecasino
- 20 de julio, 2026
- Montecasino (Italia) (AICA)
En una visita privada León XIV se reunió con la comunidad benedictina en un lugar marcado por la Segunda Guerra Mundial.
El papa León XIV reza ante la tumba de San Benito en el Monasterio de Montecasino (Vaticano)
El Santo Padre realizó este lunes una visita privada a la abadía de Montecasino para orar por el fin de los conflictos armados en el mundo.
"León XIV realizó una visita privada a la comunidad monástica y a la abadía de Montecasino, donde se detuvo a rezar ante la tumba de San Benito, encomendándole sus oraciones por la paz en las regiones del mundo marcadas por el derramamiento de sangre y los conflictos", informó la Oficina de Prensa de la Santa Sede.
Durante su estadía, el pontífice almorzó con la comunidad benedictina antes de emprender el regresó a su residencia en Castel Gandolfo, donde está pasando unas vacaciones.
La abadía de Montecasino ocupa un lugar central en la historia de la Iglesia y de Europa. Fue el primer monasterio fundado por san Benito hacia el año 529, desde donde se difundió la regla benedictina -basada en el equilibrio entre la oración, el trabajo y la vida comunitaria-, que ejerció una profunda influencia en el desarrollo espiritual, cultural y social del continente.

Según el relato de san Gregorio Magno, Benito murió en este mismo monasterio el 21 de marzo de 547 y fue sepultado en el oratorio de san Juan Bautista, en la sepultura que él mismo había dispuesto junto a su hermana melliza, santa Escolástica.
Un buen lugar para pedir la paz porque conoce la guerra
A lo largo de sus casi quince siglos de historia, la abadía sufrió repetidas destrucciones: fue arrasada por los lombardos, posteriormente por los sarracenos, quedó gravemente dañada por un terremoto en la Edad Media y fue prácticamente destruida durante la célebre batalla de Montecasino en la Segunda Guerra Mundial, siendo reconstruida tras el conflicto respetando su diseño original.
Pese a esas devastaciones, la tumba de san Benito permaneció como un símbolo inalterable de continuidad y de paz.
En 1964, san Pablo VI proclamo al santo abad patrono de Europa en reconocimiento a la huella que dejó en la construcción de la identidad cristiana del continente. Años después, san Juan Pablo II amplió ese patronazgo incorporando también a los santos Cirilo y Metodio.+
