Goya: multitudinaria procesión en honor de la Virgen del Rosario
- 8 de octubre, 2026
- Goya (Corrientes) (AICA)
La procesión fue encabezada por el obispo Adolfo Canecín, quien luego presidió la Eucaristía. Uno de los momentos distintivos de la procesión fue el Manifiesto de los Jóvenes.
Mons. Canecín animó a poner el corazón y nuestras realidades en las manos de la Madre de Dios
El pueblo goyano salió a las calles el 7 de octubre para caminar junto a la histórica imagen de la Virgen del Rosario, en una expresión de fe que reunió a familias, comunidades parroquiales, jóvenes, autoridades y representantes de las fuerzas de seguridad.
La procesión fue encabezada por el obispo de Goya, monseñor Adolfo Canecín, acompañado por el párroco y rector de la catedral, presbítero Ariel Giménez. También participaron autoridades municipales, representantes de las fuerzas armadas y de seguridad. La imagen de la patrona recibió además la guardia de honor de cadetes de la Escuela de Oficiales de la Policía de Corrientes, que acompañaron el recorrido con el tradicional uniforme de Cazadores Correntinos.
Manifiesto de los Jóvenes de Goya a María
Uno de los momentos distintivos de la procesión fue el Manifiesto de los Jóvenes de Goya a María, leído por integrantes del Movimiento Juvenil Mar Adentro, quienes expresaron a la Virgen sus sueños, preocupaciones, heridas y esperanzas, y pidieron una Iglesia que camine con ellos, que los escuche, acompañe y confíe en su compromiso.
"No queremos quedarnos en la orilla. Queremos remar juntos. Por nuestra Iglesia, nuestras familias, nuestra ciudad, por los que sufren, por los que están solos y por los jóvenes que todavía no encontraron un lugar", afirmaron.
El manifiesto también puso en palabras diversas realidades que atraviesan a la comunidad, como las dificultades económicas de las familias, la falta de oportunidades para muchos jóvenes, la desigualdad, la indiferencia y la necesidad de comprometerse con el bien común.

Ante la mirada de María, los jóvenes asumieron el compromiso de "mirar, escuchar, acompañar y servir", al defender la dignidad de cada persona y trabajar por una sociedad donde nadie se sienta descartado.
La procesión se convirtió así en una expresión de la Iglesia sinodal, pueblo que camina unido, que escucha las voces de sus jóvenes y reconoce en ellos protagonistas del presente y constructores de esperanza.
Al finalizar su manifiesto, los jóvenes confiaron a la Virgen sus sueños por una Goya con mayores oportunidades, solidaridad, honestidad, justicia y dignidad, y renovaron su disponibilidad para seguir a Jesús: "Sí, Señor, con vos, nos animamos a remar", enfatizaron.
"Poner el corazón y nuestras realidades en las manos de la Madre"
Posteriormente, monseñor Canecin celebró la Eucaristía acompañado por el vicario general de la diócesis como concelebrante, presbítero Juan Carlos Mendoza, y el rector de la catedral.
Como gesto de la oración colecta, el obispo invitó a extender las manos hacia la patrona poniendo en el corazón de madre las realidades de ese pueblo, el fenómeno del niño, la preocupación del consumo, y cuantas circunstancias que atraviesan a todos, alentando a salir al encuentro de los hermanos para ayudar a superar esas necesidades.
El pastor diocesano animó a los presentes a que, "como lo hizo el niño Dios, Jesús, ante los desafíos de la vida, poner el corazón y nuestras realidades en las manos de la Madre de Dios, de la Virgen María, de la Virgen del Rosario".

"En este cambio de época se quiere borrar todo lo que nos precedió. Es importante saber que Jesús nos propone verdades que son inmutables. Jesús es la verdad que nos hace libres, verdad sobre Dios, solo en Jesús podemos conocer con respeto sagrado y diálogo permanente el rostro del verdadero Dios, es el único camino al padre, se valora la opción de cada uno, pero no se negocia esta verdad", continuó.
Y señaló que "en este cambio de época el mayor desafío es la concepción sobre el ser humano, esto está en juego, comprender quien soy, donde voy". Además, aseguró que detrás de los suicidios hay muchos causales, un tema de fondo es el vacío existencial, por eso Jesús es la verdad sobre el hombre, sobre Dios, Jesús es la verdad sobre la historia".
Concluida la misa, el obispo de Goya, luego de impartir la bendición, saludó a las autoridades presentes e impuso las manos a los fieles.+
