La Legión de María celebró 105 años de servicio y misión en la Iglesia
- 18 de septiembre, 2026
- Buenos Aires (AICA)
La celebración fue presidida por monseñor Jorge García Cuerva, en la catedral metropolitana. El arzobispo porteño invitó a vivir y anunciar la misericordia de Dios.
La Legión de María celebró 105 años de servicio y misión en la Iglesia (Encamino)
La Legión de María celebró el pasado 12 de septiembre sus 105 años de presencia y apostolado, una historia marcada por la evangelización, la formación espiritual y el servicio a la Iglesia bajo la protección de la Virgen María. La acción de gracias tuvo su momento central en la catedral metropolitana de Buenos Aires, donde legionarios activos y auxiliares participaron de una celebración que reunió a distintas generaciones unidas por el mismo carisma.
La jornada comenzó con las tradicionales oraciones de la Téssera y continuó con la misa presidida por monseñor Jorge García Cuerva, arzobispo de Buenos Aires. La celebración fue organizada por la Regia de Buenos Aires con la adhesión del Senatus de Buenos Aires y convocó a miembros de la asociación mariana de distintos puntos de la arquidiócesis.
Fundada en Dublín en 1921 por Frank Duff, la Legión de María se ha extendido por todo el mundo llevando adelante una misión evangelizadora inspirada en la espiritualidad mariana. A lo largo de más de un siglo, millones de legionarios han desarrollado tareas de acompañamiento, catequesis, visita a enfermos, misión y promoción de la vida cristiana en parroquias y comunidades.
En este nuevo aniversario, la celebración no sólo fue una ocasión para agradecer el camino recorrido, sino también para renovar el compromiso apostólico de quienes integran una de las asociaciones laicales más extendidas de la Iglesia.
Un aniversario para dar gracias
Durante la Eucaristía, monseñor García Cuerva animó a los presentes a hacer memoria del amor misericordioso de Dios a lo largo de la historia personal y comunitaria de la Legión.
"Me parece importante que hoy cada uno de nosotros pueda hacer memoria agradecida de cuánto Dios nos ama, de cuánto perdona. Porque si nos olvidamos, vamos a ser crueles con los demás", expresó en su homilía.
El arzobispo señaló que el recuerdo permanente de la misericordia divina permite desarrollar una mirada más comprensiva hacia los demás y evita que el corazón se endurezca frente a las fragilidades ajenas.
Jesús, rostro de la misericordia del Padre
A la luz de las lecturas dominicales, centradas en el perdón, el arzobispo invitó a reconocer en Cristo la manifestación concreta del amor misericordioso de Dios.
"Si me acuerdo siempre todo lo que Dios me ama y me perdona, mi corazón va a ser sensible, va a ser comprensivo", afirmó.

En ese contexto, propuso mirar a la Virgen María como modelo y maestra del perdón: "Podemos hoy pedirle a la Virgen que nos ayude y nos enseñe a perdonar. Jesús es el rostro de la misericordia de Dios".
Un llamado a vivir el perdón
Monseñor García Cuerva alentó a los legionarios a hacer del perdón una actitud concreta en la vida cotidiana, incluso frente a las heridas más profundas.
"Los invito a vivir el perdón entre ustedes, pero al mismo tiempo a intentarlo con aquellas personas que nos hayan hecho mucho daño. No es fácil, pero creo que vale la pena el intento", sostuvo.
Sus palabras conectaron especialmente con la misión propia de la Legión de María, que desde sus orígenes busca acercar a las personas al amor de Dios mediante el testimonio, la oración y la cercanía fraterna.
De la mano de María, hacia una nueva etapa
Al concluir la celebración, el arzobispo porteño invitó a renovar la misión evangelizadora de la Legión confiando en la intercesión de la Virgen.
"Anunciemos que creemos en un Dios que nos ama y en una Madre que es puente entre Dios y nosotros, una Madre que siempre sale a buscar a sus hijos más frágiles y pecadores", expresó.
Y concluyó con un mensaje de esperanza y gratitud por la historia recorrida: "Que Dios los bendiga y la Virgen los cuide, los proteja, y vamos por 105 años más".
La celebración en la catedral metropolitana se convirtió así en una jornada de acción de gracias por más de un siglo de apostolado mariano y en una nueva invitación a seguir anunciando el Evangelio con el estilo propio de la Legión: de la mano de María y al servicio de la Iglesia.+
