Jueves 15 de octubre de 2026

Misa del encuentro Amoris laetitia: 'La caridad es el fundamento de la familia'

  • 14 de octubre, 2026
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
En una homilía preparada por el papa León XIV y leída por el cardenal Luis Tagle, la Iglesia llamó a poner el amor en el centro de la vida familiar.
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La caridad como fundamento de la vida familiar, la educación en las virtudes cristianas y la recuperación de la oración en el hogar fueron los ejes de la homilía que el papa León XIV preparó para la misa de cierre del encuentro por el décimo aniversario de Amoris laetitia.

La celebración tuvo lugar este miércoles 14 de octubre en la plaza de San Pedro, en el Vaticano. Debido a la convalecencia del pontífice en el hospital Gemelli, donde el martes fue operado de un nódulo en el pulmón derecho, el cardenal Luis Antonio Tagle, nuevo decano del Colegio Cardenalicio, leyó el texto papal y presidió la celebración eucarística. 

La misa concluyó la reunión internacional "Diez años después de Amoris laetitia: anunciar el Evangelio con las familias hoy", que comenzó el 7 de octubre y reunió a responsables de las Iglesias orientales, presidentes de conferencias episcopales, matrimonios, laicos y expertos convocados por la Santa Sede.

La caridad, escuela del amor
En su homilía, León XIV retomó el himno a la caridad de san Pablo, presente en la primera carta a los Corintios y citado en el capítulo cuarto de Amoris laetitia. A partir de esa enseñanza, presentó el amor como la base de las virtudes propias del matrimonio cristiano, entendido como una unión afectiva, espiritual y de entrega.

"Es esta caridad la que Amoris laetitia nos invita a poner como fundamento de nuestras familias", afirmó el Papa en el texto.

La exhortación apostólica, publicada por papa Francisco en 2016, destaca la importancia de educar a quienes se preparan para el matrimonio en las virtudes cristianas. Entre ellas, León XIV subrayó la castidad, a la que el documento define como una "condición valiosa para el crecimiento auténtico del amor interpersonal".

El pontífice también advirtió que las iniciativas pastorales destinadas a acompañar a las parejas no bastan por sí solas. Deben estar precedidas y sostenidas por una educación en el amor que acompañe a las personas desde la infancia.

La familia, primer lugar de aprendizaje del amor
León XIV invitó a la Iglesia a valorar y sostener el esfuerzo de las familias en la transmisión de la fe. En ese sentido, destacó que el amor familiar se expresa en la vida cotidiana, incluso en medio del cansancio, los errores y las dificultades.

"La caridad en el seno de la familia, concreta, no exenta de momentos de fatiga, errores o caídas y, al mismo tiempo, maravillosa en su cotidianidad imprevisible, es la primera escuela de los sentimientos, el primer aprendizaje valioso e irremplazable de la alegría del amor", señaló.

A partir del mandato de Jesús -"Ámense los unos a los otros como yo los he amado" (Jn 15,12)-, el Papa llamó al pueblo de Dios a crecer como una "familia de familias", según la expresión de Amoris laetitia.

Ese clima de comprensión y benevolencia, sostuvo, puede ayudar tanto a los jóvenes que comienzan su camino matrimonial como a los padres que afrontan los desafíos de la educación de sus hijos. También recordó que, por más herida que esté una familia, siempre puede crecer a partir del amor.

La oración en el hogar y el respeto por la vida
Otro de los ejes de la homilía fue la transmisión de valores de apertura y respeto por la vida, desde la concepción hasta su fin natural. León XIV definió a la familia como la principal guardiana de esos valores y como "un faro para el bien de la humanidad".

"Sin familias sólidas, abiertas al don de los hijos, atentas a su educación y a su desarrollo, el mundo no tiene futuro", advirtió. El Papa también pidió recuperar la oración compartida en el hogar.

Reconoció que en muchas regiones del mundo se ha debilitado la costumbre de rezar en familia antes de las comidas, al comienzo y al final del día o en ocasiones especiales. Ante esa realidad, destacó el papel de la oración comunitaria y los sacramentos en la vida familiar, y exhortó a redescubrir y promover esa práctica.

Un gesto de comunión con la Iglesia caldea
La celebración también tuvo un significado para la unidad de la Iglesia católica. Junto al cardenal Tagle concelebró el patriarca de Bagdad de los caldeos, Pablo III Nona, a quien León XIV concedió la comunión eclesiástica en abril pasado.

En la homilía, el Papa explicó que la comunión de un patriarca con el sucesor de Pedro no constituye una mera formalidad, sino una realidad viva que encuentra su fundamento en la comunión eucarística, fuente y culmen de la unidad de la Iglesia en Cristo.

Asimismo, expresó el afecto de toda la Iglesia católica hacia el patriarca y los fieles confiados a su cuidado pastoral, a quienes reconoció por su perseverancia en la fe de Jesús en medio de numerosas adversidades.

Con esta celebración concluyó una semana de reflexión, oración y diálogo sobre los desafíos de las familias actuales y la misión evangelizadora de la Iglesia, diez años después de la publicación de Amoris laetitia.+