León XIV: 'La guerra divide, la esperanza une; el amor levanta'
- 11 de abril, 2026
- Ciudad del Vaticano (AICA)
Tras el Rosario por la Paz, el Papa llamó a asumir responsabilidades globales y urgió a los líderes a detener la escalada bélica, promoviendo el diálogo, la dignidad humana y la cultura del encuentro.
El papa León XIV reza por la paz mundial
Al término del Rosario por la Paz en la Plaza de San Pedro, el papa León XIV lanzó un llamado a la comunidad internacional a afrontar "como humanidad y con humanidad esta hora dramática de la historia", al denunciar la persistencia de la guerra y la responsabilidad ineludible de los gobernantes.
En una meditación marcada por la gravedad del contexto global, el pontífice advirtió que "la guerra divide, la esperanza une. La prepotencia pisotea, el amor levanta", al subrayar que incluso una "pizca de fe" puede sostener a la humanidad frente a un escenario donde "las tumbas parecen no ser suficientes".

El Papa contrapuso la actitud de quienes oran -"conscientes de sus limitaciones"- con la de quienes, alejados de Dios, "se vuelven esclavos de la muerte", denunciando el "delirio de omnipotencia" que conduce a la banalización del mal y a la instrumentalización incluso del nombre de Dios para justificar la violencia.
La oración educa para actuar
León XIV insistió en que la oración no es evasión, sino una respuesta activa ante la injusticia: "nos educa para actuar", integrando las limitadas capacidades humanas con las infinitas posibilidades divinas.
En este sentido, describió el Reino de Dios como una realidad donde no hay lugar para la violencia, el lucro injusto ni la venganza, sino para la dignidad, la comprensión y el perdón.
Al recordar el histórico llamado de Juan Pablo II contra la guerra, el pontífice reiteró el urgente "¡Nunca más la guerra!", y exhortó especialmente a los líderes mundiales a detenerse: "Siéntense en mesas de diálogo y de mediación, no en aquellas donde se planea el rearme y se deliberan acciones de muerte".
El Santo Padre también denunció la "idolatría de uno mismo y del dinero" y la exaltación de la fuerza como falsos caminos, reafirmando que "la verdadera fuerza se manifiesta en el servicio a la vida".

En esta línea, evocó enseñanzas de Juan XXIII y Pío XII sobre el valor universal de la paz.
La paz no es utopía
Un momento especialmente significativo fue su llamado a escuchar "la voz de los niños", cuyas cartas desde zonas de conflicto revelan la crudeza de la guerra y la inocencia herida, interpelando la conciencia de los adultos.
Finalmente, el Papa invitó a toda la humanidad a convertirse en "artesanos de la paz", retomando una expresión del papa Francisco, y a comprometerse personalmente en la construcción de una cultura del encuentro que desplace la lógica de la violencia.
"La paz no es una utopía", aseguró, alentando a cada comunidad a transformarse en "casa de paz". Y concluyó con un renovado llamado: "Nunca más la guerra, espiral de luto y violencia. Somos una sola familia que llora, que espera y que se levanta".+
