Martes 6 de octubre de 2026

León XIV: 'Que el Evangelio de la paz pueda ser anunciado libremente en el mundo'

  • 5 de octubre, 2026
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
El Papa recibió en el Vaticano a sacerdotes, religiosas y religiosos coreanos residentes en Roma y los exhortó a custodiar la memoria de los mártires y acompañar a los jóvenes.
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El papa León XIV recibió este lunes en audiencia a los sacerdotes, religiosas y religiosos coreanos residentes en Roma, a quienes exhortó a ser "custodios de la memoria, testigos de la esperanza y artesanos de la paz". En el encuentro, destacó el testimonio de los mártires y pidió seguir preparando "con pasión" la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Seúl 2027.

El pontífice recordó que la comunidad coreana en Roma se encuentra "en el lugar donde se conserva la memoria de los apóstoles Pedro y Pablo", donde la fe recibida en Corea "encuentra sus raíces y puede recibir un nuevo impulso misionero". También expresó su agradecimiento por el servicio del Pontificio Colegio Coreano, que celebra el 25º aniversario de la inauguración de su sede.

"La historia de su Iglesia es verdaderamente singular", afirmó León XIV, al señalar que la fe germinó en Corea "espontáneamente" a partir de la búsqueda sincera de la verdad de hombres que conocieron los textos cristianos y quisieron saber más sobre Jesucristo. "De esa búsqueda surgió el deseo del Bautismo y, del Bautismo, una comunidad que recordaba a la Iglesia de los orígenes", explicó.

El Papa resumió esta historia en dos palabras: "memoria y esperanza". La memoria cristiana, precisó, "no es nostalgia, sino gratitud por lo que Dios ha hecho y responsabilidad por lo que Él nos confía hoy", mientras que la esperanza "no es mero optimismo, sino la certeza de que Cristo resucitó y de que ninguna oscuridad puede tener la última palabra". En este sentido, destacó que la Iglesia en Corea creció gracias al testimonio de los mártires.

La paz comienza en las relaciones cotidianas
León XIV recordó particularmente al venerable Tomás Choe Yang-Eop, segundo sacerdote de la historia de Corea, conocido como el "mártir del sudor" por haber recorrido durante once años los caminos del país para llevar la Palabra de Dios y los sacramentos a comunidades cristianas lejanas y escondidas.

"Existe el martirio de quien ofrece su vida en un instante y aquel, más escondido, de quien la entrega día tras día", señaló, y llamó a "entregar la vida con amor, cada día".

El pontífice pidió a los religiosos hacerse prójimos de "quienes están solos", apoyar a "quienes están cansados" y buscar a "quienes se han alejado", con "el valor de perdonar, de volver a empezar y de dialogar". También los invitó a cuidar la amistad con Cristo mediante la Eucaristía, la escucha de la Palabra, la oración y el silencio, y a convertir la diversidad de diócesis, institutos y congregaciones en un recurso para la sinodalidad.

Al referirse a la península coreana, León XIV señaló que todavía lleva "la dolorosa herida de la división" y pidió a los presentes ser "hombres y mujeres de reconciliación". "La paz comienza en el corazón y en las relaciones cotidianas, cuando escuchamos en lugar de juzgar, perdonamos en lugar de guardar rencor, elegimos la comunión en lugar de la confrontación", afirmó.

"Sigámonos esforzando y orando para que se abran nuevos caminos de encuentro y para que el Evangelio de la paz pueda ser anunciado libremente en cada rincón de la península coreana y del mundo", exhortó.

Finalmente, el Papa destacó que "Corea, que en otro tiempo fue tierra de misión, se ha convertido hoy en patria de misioneros" y vinculó esta historia con la JMJ de Seúl 2027.

León XIV deseó que sea "un gran encuentro entre la memoria y el futuro", en el que los jóvenes reciban la fe transmitida por los mártires para llevarla "por los caminos del mundo". Los animó a escucharlos y caminar con ellos, y concluyó encomendando a la Virgen María Inmaculada, patrona de Corea, el camino hacia la Jornada, junto con san Andrés Kim Tae-gon, san Pablo Chong Ha-sang y todos los santos y beatos mártires coreanos.