Ecuador: los obispos llamaron a custodiar la unidad y construir la paz
- 27 de octubre, 2026
- Quito (Ecuador) (AICA)
Al concluir su 160ª Asamblea Plenaria, los prelados advirtieron sobre la violencia, pidieron respeto por los derechos humanos y renovaron su compromiso con las familias y los sectores más vulnerables.
Los obispos invitaron a superar la polarización y buscar acuerdos que prioricen a los más pobres
La Conferencia Episcopal Ecuatoriana llamó a fortalecer la unidad nacional, promover el diálogo y construir una sociedad fundada en la justicia y el respeto por la dignidad humana, en un mensaje dirigido al pueblo del país al concluir su 160ª Asamblea Plenaria, celebrada en Puyo, en la región amazónica.
"Los desafíos del Ecuador son grandes, pero ninguno mayor que custodiar la unidad de nuestro pueblo", manifestaron los obispos, quienes invitaron a superar la polarización y buscar acuerdos que prioricen las necesidades de los más pobres.
Además, recordaron que Jesucristo resucitado "es nuestra paz" y alentaron a los ecuatorianos a mantener la esperanza frente a las dificultades sociales.
Seguridad y respeto por los derechos humanos
En su mensaje, los prelados manifestaron su preocupación por la violencia vinculada al crimen organizado, que provocó dolor y temor en numerosas familias. Si bien reconocieron los avances en la lucha contra la inseguridad y valoraron el trabajo del Estado, las parroquias, las escuelas y las organizaciones que acompañan a las víctimas, advirtieron que la situación continuaba siendo preocupante.
"No podemos bajar la guardia ni resignarnos", señalaron, al tiempo que insistieron en que las medidas de seguridad debían respetar los derechos humanos, el debido proceso y las condiciones dignas de las personas privadas de libertad. También reclamaron un sistema de justicia íntegro e independiente.
Un llamado al voto consciente y responsable
Los obispos se refirieron además a las elecciones seccionales previstas para el 29 de noviembre y convocaron a los ciudadanos a ejercer un voto libre, consciente e informado.
En ese sentido, recomendaron conocer la trayectoria y las propuestas de los candidatos y evaluar si sus aspiraciones estaban orientadas al servicio público o al beneficio personal. "Votar no es un trámite, sino un acto de responsabilidad con nuestro futuro", afirmaron.
A quienes se presentaban como candidatos, les pidieron honestidad, transparencia, respeto en el debate y una voluntad concreta de servicio a los más pobres. "La Iglesia no tiene candidatos; su única preocupación es el bien común", precisaron.
La familia, escuela de amor y de paz
Otro de los ejes del documento fue la realidad de las familias ecuatorianas. Los pastores renovaron su confianza en ellas como espacios privilegiados para transmitir la fe, educar en el amor y aprender a construir la paz.
Al mismo tiempo, señalaron distintas dificultades que afectan a los hogares, como la migración, la pobreza, la violencia doméstica y las dificultades para sostener relaciones matrimoniales estables. Frente a estos desafíos, expresaron el deseo de que la Iglesia fuera "una casa de puertas abiertas que acoge sin juzgar, escucha con respeto, discierne con responsabilidad e integra a cada familia en la vida de la comunidad".
También alentaron a padres, educadores y comunidades cristianas a acompañar a los jóvenes en la construcción de relaciones respetuosas y libres de violencia. En el ámbito educativo, reclamaron políticas públicas que favorecieran a las familias y un mayor apoyo estatal a las instituciones educativas católicas, que cuentan con más de 500.000 estudiantes en el país.
Por otra parte, recordaron que la catequesis debía favorecer el encuentro personal con Jesucristo y acompañar a los fieles durante las distintas etapas de la vida, en lugar de limitarse a una preparación para recibir los sacramentos.
Solidaridad con los más vulnerables
Los prelados también expresaron su preocupación por los efectos del fenómeno de El Niño, que afectaron gravemente a numerosas familias. Por ello, solicitaron a las autoridades nacionales y locales que pusieran en marcha oportunamente los planes de emergencia y prevención, con especial atención a las comunidades más vulnerables.
En este contexto, destacaron la tarea de Cáritas Ecuador y de las Cáritas diocesanas y parroquiales en la asistencia y el acompañamiento de los damnificados. Asimismo, convocaron a parroquias, empresas y personas de buena voluntad a sumarse a las iniciativas solidarias.
"La paz no es solo la ausencia de violencia: es fruto de la justicia, de la verdad, del perdón y del encuentro", afirmaron los obispos, quienes concluyeron su mensaje encomendando al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María el futuro del país y pidiendo por la salud del papa León XIV y su próxima visita a América Latina.+
