Mons. Álvarez: 'Ninguna máquina podrá sustituir la grandeza de lo humano'
- 19 de agosto, 2026
- Buenos Aires (AICA)
En el segundo encuentro de oración por la visita de León XIV, el obispo de Rawson reflexionó sobre el poder, la tecnología y la necesidad de orientar la inteligencia artificial al servicio de todos.
En el segundo encuentro del recorrido itinerante de oración para preparar la visita del papa León XIV a la Argentina, monseñor Roberto Álvarez, obispo de Rawson, invitó a reflexionar sobre los desafíos que plantea la inteligencia artificial y sobre el modo en que los cristianos están llamados a ejercer el poder.
La iniciativa, denominada "Recemos juntos para preparar la visita del Papa León", es impulsada por la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) y cuenta con la participación de obispos de distintas diócesis del país. En esta oportunidad, el encuentro fue acompañado por Marisa Menta, servidora de Gualeguaychú.
Al comenzar, Menta invitó a rezar la oración de preparación para la visita del Papa y pidió poner en el centro a las personas, especialmente a "los pobres, los enfermos, los pequeños", para construir una nación hospitalaria, orientada al bien común y a la fraternidad.
Luego, monseñor Álvarez centró su reflexión en el capítulo tercero de la encíclica Magnifica humanitas, de León XIV, y lo vinculó con el pasaje del Evangelio de Marcos en el que Santiago y Juan piden ocupar lugares de privilegio junto a Jesús.

"Hay una gran pregunta que está atrás de la encíclica: ¿qué estamos construyendo?", planteó el obispo. Y señaló que el relato evangélico muestra una tensión entre el deseo de poder y la propuesta de Jesús, que coloca el servicio en el centro.
"Jesús habla del servicio, de la entrega, y los muchachos están más pensando en derecha, izquierda, poder, esto y aquello", explicó.
Del paradigma tecnocrático al humanismo cristiano
El obispo de Rawson contrapuso el "síndrome de Babel", asociado al paradigma tecnocrático, con el camino de Nehemías, que presentó como imagen de un humanismo cristiano basado en la reconstrucción compartida y la subsidiariedad.
Según explicó, el paradigma tecnocrático coloca en el centro "la eficacia" y puede producir una reducción de la persona "a un medio o a un dato". Frente a esto, propuso recuperar un lenguaje marcado por "la pluralidad de voces unidas por la escucha y el diálogo" y una actitud que considere los límites como una oportunidad para el cuidado de la persona.
"No es tan fácil despojarse del poder y no es tan fácil posicionarse en la IA desde un lugar que no sea de poder", advirtió.
En ese sentido, monseñor Álvarez alertó sobre la concentración de capacidades tecnológicas en pequeños grupos. Citando la encíclica, recordó que "pequeños grupos muy influyentes pueden orientar informaciones y consumos, condicionar procesos democráticos e incidir en las dinámicas económicas en beneficio propio".
También llamó la atención sobre el riesgo de delegar excesivamente en herramientas que ofrecen respuestas rápidas y sencillas. "La velocidad y la sencillez con la que es posible obtener indicaciones, elaborar cosas complejas, contenidos mediáticos, puede acostumbrarnos a delegar demasiado", señaló.
"No ha de ser así entre ustedes"
Otro de los ejes de la exposición fue el vínculo entre inteligencia artificial, poder y democracia. Monseñor Álvarez señaló que el control de plataformas, infraestructuras, datos y capacidad de cálculo está cada vez más concentrado en grandes actores económicos y tecnológicos.
"¿Quién está gobernando esto? ¿Quién lleva las riendas de la inteligencia artificial?", preguntó. Y observó que existe una dimensión "subterránea" del poder que no siempre coincide con las autoridades políticas visibles.
También alertó sobre la desinformación y la pérdida de confianza social. "La IA acelera la desinformación, al difuminar lo verdadero o falso, destruye la confianza social, requisito vital de la democracia", afirmó, retomando uno de los planteos de Magnifica humanitas.

Ante estos desafíos, recuperó las palabras de Jesús en el Evangelio: "No ha de ser así entre ustedes". Para el obispo, esa expresión constituye una clave para pensar el ejercicio del poder tecnológico: "Nosotros solo podemos ejercer el servicio, que nunca, para Jesús, es poder".
A partir del texto evangélico, propuso tres palabras para sintetizar la actitud cristiana frente a la inteligencia artificial: servicio, esclavitud y rescate.
"¿Cómo afrontamos esto desde el magisterio del Papa? Nos enseña siempre a preguntarnos si en esto, estamos siendo servidores", expresó.
Y planteó un desafío particular para la Argentina: "¿Hasta qué punto estamos dispuestos a acercarles estos adelantos a los pobres y excluidos para que los liberen y no los esclavicen más?".
"Ninguna máquina podrá jamás sustituir" la humanidad
Hacia el final de su exposición, monseñor Álvarez retomó una afirmación de León XIV: "Tenemos el deber urgente de permanecer profundamente humanos, custodiando con amor esa magnífica humanidad que se nos ha dado y revelado en plenitud en Cristo y que ninguna máquina podrá jamás sustituir en su esplendor".
El obispo vinculó esta enseñanza con la necesidad de no reducir la vida humana a la eficiencia, el rendimiento o la optimización. "La grandeza humana en el límite de la fragilidad" -subrayó- es el lugar donde nacen "la compasión, la relación genuina y la experiencia espiritual".
En su conclusión, invitó a no responder a los desafíos de la inteligencia artificial desde la competencia o la acumulación de poder, sino desde una actitud de servicio.
"Nuestro modo de posicionarnos no es competir. Nuestro modo no es acaparar para hacer otro modo en el ejercicio del poder de este instrumento. Nuestro modo es el servicio, la esclavitud y el rescate", sintetizó.
El encuentro concluyó con una oración a la Virgen María y la bendición del obispo. La iniciativa continuará el próximo martes 25 de agosto, en el marco del camino de oración que la Iglesia argentina propone para preparar espiritualmente la llegada de León XIV.
Más información, en www.episcopado.org y redes sociales.+
