Mons. Cargnello ordenó dos nuevos sacerdotes
- 20 de julio, 2026
- Salta (AICA)
El arzobispo de Salta presidió la Eucaristía en la que Leonardo García y Rodrigo Lozano fueron ordenados presbíteros y a quienes llamó a vivir el ministerio como entrega generosa.
La arquidiócesis de Salta celebró la ordenación presbiteral de Leonardo García y Rodrigo Lozano, en la Eucaristía presidida por el arzobispo, monseñor Mario Cargnello, el 17 de julio en la catedral basílica del Señor y la Virgen del Milagro.
Durante la homilía, el prelado invitó a los nuevos sacerdotes a contemplar el ministerio como una entrega total a Dios y a los hermanos, inspirada en Cristo, el Buen Pastor.
Tomando como punto de partida la imagen del pelícano elegida por los ordenandos para la estampa de su ordenación, monseñor Cargnello recordó que, desde los primeros siglos del cristianismo, esa figura simboliza a Cristo que da la vida por la humanidad: "Es una imagen que nos hace percibir la generosidad de dar la vida, de alimentar, y nos lleva a contemplar a Jesús dándonos la vida por su sangre preciosa derramada en la cruz", señaló.
Dirigiéndose especialmente a García y Lozano, el arzobispo afirmó que "el sacerdocio es una cuestión de amor", retomando una expresión de san Pablo VI. Explicó que ese amor nace de la iniciativa de Dios, que llama y elige, pero también exige una respuesta cotidiana. "Él nos elige, pero también nos invita a elegirlo cada día y, desde el corazón de Cristo, a elegir a los hermanos", sostuvo.

El prelado destacó además que el ministerio sacerdotal sólo puede sostenerse en una profunda amistad con Cristo alimentada por la oración. En ese sentido, subrayó la importancia de la Liturgia de las Horas, a la que definió como "la fuente diaria de nuestro sacerdocio", e invitó a los presbíteros a cultivar una creciente familiaridad con la Palabra de Dios, el Magisterio de la Iglesia y la celebración de la Eucaristía.
"Nunca convertirnos en comerciantes de los sacramentos"
Uno de los momentos centrales de la homilía fue la exhortación a ejercer el ministerio con absoluta gratuidad. "Que nunca nos convirtamos en comerciantes de los sacramentos", pidió monseñor Cargnello, al recordar que el presbítero está llamado a dar la vida anunciando la Palabra, celebrando los sacramentos y promoviendo la comunión en las comunidades.
Asimismo, los animó a custodiar la dignidad de cada persona y a tener una especial cercanía con los pobres, los enfermos, los ancianos, los niños y los jóvenes que atraviesan situaciones de vulnerabilidad.
El arzobispo puso también el acento en la dimensión comunitaria del ministerio sacerdotal y advirtió contra toda forma de individualismo. Recordó que el sacerdote no está llamado a caminar solo, sino a vivir en comunión con el presbiterio y con todo el Pueblo de Dios.
Finalmente, monseñor Cargnello encomendó a los nuevos sacerdotes a la protección de la Virgen del Milagro, e invitó a los jóvenes presentes a no tener miedo de responder a una eventual llamada vocacional: "Si alguno siente en el corazón que Dios lo llama, deje de mezquinar y de mirar para otro lado. Sólo Jesucristo llena el corazón y ser cura vale la pena", dijo.+
