Jueves 17 de septiembre de 2026

Mons. Colombo invita a 'jugarse por entero' por el Reino de Dios

  • 28 de julio, 2026
  • Mendoza (AICA)
El arzobispo de Mendoza recordó que el Reino de los cielos es verdaderamente un regalo de Dios para los hombres y no podemos perderlo por cosas sin valor.
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En la misa dominical del 26 de julio en la parroquia Nuestra Señora de Lourdes, el arzobispo de Mendoza, monseñor Marcelo Colombo, recordó que el Reino de los cielos "es valioso, es un regalo de Dios" y no podemos perderlo por cosas sin valor, de ahí que exhortó a los fieles a que "cuando sabemos que algo vale, nos jugamos por entero para tenerlo y cuidarlo".

Al reflexionar sobre las lecturas del domingo 17 durante el año, el arzobispo mendocino comenzó su homilía con la historia del rey Salomón, que tal como narra la primera lectura del Libro de los Reyes, el hijo del rey David "al asumir su misión, pidió a Dios la capacidad de discernir lo bueno de lo malo para obrar con justicia. Dios le concedió lo que pedía".

Cuánta más grande es la empresa más sabiduría necesitamos
"Salomón debía continuar la obra de su padre, indiscutiblemente un líder que había surgido desde abajo y había logrado la unidad del pueblo de Israel. Pero Salomón debía ser él mismo, y no solo el hijo de David. El futuro rey reconocía la necesidad del auxilio de Dios para llevar adelante esa misión", explicó monseñor Colombo y añadió: "¿Cómo ser rey de Israel cuando un pueblo como el israelita consideraba que su verdadero rey era Dios mismo?" 

El arzobispo mendocino señaló que para Israel había "una estrecha relación entre la figura de Dios como rey y los reyes que debían ser servidores" y recordó que "el primero, Saúl, no había sido un gran rey. En cambio, David llevó la monarquía a su máximo prestigio y Salomón continuó esta obra, aunque al final tuvo también sus complicaciones".

Más adelante sobrevendría la división de Israel, con pequeños reyes y sucesivos destierros y cautiverios en manos de pueblos extranjeros. 

Volviendo a la figura del joven Salomón, destacó que "asume una misión y reza para que lo que emprenda tenga el sello de lo divino, con la capacidad de descubrir lo que es bueno, discernirlo y distinguirlo para no equivocarse". 

"Todo un programa para nosotros, destacó monseñor Colombo, que muchas veces asumimos responsabilidades o tenemos que actuar, pero lo hacemos atolondradamente o sin la reflexión necesaria. Cuánto más necesaria es la sabiduría para las grandes misiones de la vida; cuánto más cuando uno debe tomar decisiones que involucran a una familia o a personas a cargo. Qué importante es tener a Dios como referencia permanente y encomendarle a Él la asistencia necesaria en todo momento". 

El Reino de los cielos: un tesoro que hay que cuidar
Al reflexionar sobre el Evangelio del día, el de Mateo, continuando con las parábolas sobre el Reino, en este caso se refiere al Reino de los cielos "como un tesoro" que hay que cuidar para tenerlo disponible a su tiempo, o como una perla por la cual alguien entrega todo lo que tiene para adquirirla porque es lo más importante, o como una red que recoge y retiene peces valiosos. 

"Estas imágenes -observó el arzobispo- nos invitan a pensar, como a los oyentes de Jesús, que el Reino de los cielos es verdaderamente un regalo de Dios para los hombres. Cuando sabemos que algo vale, nos jugamos por entero para tenerlo y cuidarlo. Así sucede cuando nos enamoramos, cuando formamos una familia o cuando llega un hijo: un padre o una madre lo aman tanto que hacen todo lo posible para protegerlo siempre". 

Y añadió: "El Reino de los cielos es valioso, es un regalo de Dios y no podemos perderlo por cosas sin valor. De eso nos habla Jesús. Es una alegría. El comerciante descubre la perla y se pone feliz. La encontró. Todo lo demás ya no vale, porque ahí está. Esa es la perla". 

Monseñor Colombo manifestó que "la fe cristiana es nuestra perla", y no se trata de "una carga que deba sufrirse ni motivo para mostrarse afligidos o dolidos", al contrario, "la fe cristiana es un testimonio permanente de alegría, de esperanza y de entusiasmo". 

Concluyendo su homilía el arzobispo de Mendoza alentó que cualquiera de nosotros que "da el paso de seguir a Jesús con todo el corazón y el alma, debe ser capaz de combinar lo que sabe, lo viejo y lo nuevo, escuchar, ver, valorar e integrar las cosas de su corazón con las cosas de Dios que recibe a través de los signos de la vida y de los distintos modos en que Dios se comunica". 

Antes de finalizar su homilía, monseñor Colombo recordó que la Iglesia recuerda este día a los abuelos y adultos mayores, en la conmemoración de los santos Joaquín y Ana, abuelos de Jesús y -como apelaba el papa Francisco- "que nadie sea descartado y que se valore, junto al diálogo intergeneracional, la riqueza de cada persona en su dignidad, desde la concepción en el vientre materno hasta la muerte natural".+