Mons. Martín llamó a descubrir a Cristo siguiendo el ejemplo de san Francisco Solano
- 27 de julio, 2026
- Rosario (Santa Fe) (AICA)
En la fiesta patronal del santo, el arzobispo de Rosario invitó a renovar la conversión, poner a Jesús en el centro de la vida y vivir con alegría el impulso misionero.
La comunidad de la parroquia San Francisco Solano, perteneciente a la arquidiócesis Rosario, celebró el 26 de julio la fiesta de su santo patrono con una Eucaristía presidida por el arzobispo, monseñor Eduardo Martín, quien destacó el testimonio del gran misionero franciscano e invitó a los fieles a redescubrir a Jesucristo como el verdadero "tesoro escondido" que da sentido a la vida.
En el marco de la celebración, el prelado también bendijo el renovado templo parroquial y un nuevo cinerario, destinado a acompañar a las familias en la oración por sus difuntos.
Al reflexionar sobre las parábolas del tesoro escondido y de la perla preciosa, proclamadas en el Evangelio, el arzobispo afirmó que el Reino de Dios exige un corazón abierto y buscador, capaz de descubrir en Jesús el bien más valioso.
Asimismo, señaló que el encuentro con Cristo permite encontrar el sentido de la existencia, experimentar el perdón de los pecados y vivir con la alegría propia de quienes han encontrado aquello que realmente colma el corazón.
Una conversión permanente
Monseñor Martín advirtió, además, que el camino cristiano requiere una permanente conversión y exhortó a preguntarse cuáles son las "perlas" o apegos que impiden poner a Dios en el primer lugar. En ese sentido, animó a redescubrir el valor de la Eucaristía y a dejar de lado todo aquello que aleje del Reino de los Cielos.
Como expresión de deseo final, el pastor arquidiocesano propuso a san Francisco Solano como modelo de discípulo y misionero, recordando que entregó toda su vida al anuncio del Evangelio con humildad, alegría, música y cercanía a los pueblos.
El arzobispo rosarino encomendó a la comunidad parroquial al santo para que, renovada en la fe, salga a comunicar con su vida que ha encontrado en Cristo el verdadero tesoro y la perla preciosa.+
