Domingo 1 de noviembre de 2026

Noruega: Svalbard conmemoró un siglo de la primera misa católica en el Ártico

  • 1 de septiembre, 2026
  • Tromso (Noruega) (AICA)
Monseñor Erik Varden presidió la celebración en Longyearbyen e invitó a llevar reconciliación, esperanza y amistad de Cristo a quienes viven el aislamiento y el miedo.
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La comunidad católica de las islas Svalbard, en el extremo norte de Noruega, conmemoró los cien años de la primera misa celebrada en el archipiélago con una Eucaristía presidida por monseñor Erik Varden OCSO, obispo de Trondheim y administrador apostólico de Tromso, en la ciudad de Longyearbyen.

La celebración reunió a sacerdotes, representantes de Cáritas, fieles de Tromso y miembros de la Iglesia luterana de Noruega, lo que le dio un marcado carácter ecuménico y permitió dar gracias por un siglo de presencia y atención pastoral en una de las regiones habitadas más septentrionales del mundo.

En su homilía, monseñor Varden tomó como punto de partida el paisaje del Ártico para reflexionar sobre la vulnerabilidad humana y advirtió que la tecnología no elimina la soledad. "Lo que necesitamos ya no es fantasía virtual; lo que necesitamos es un sano sentido de la realidad", afirmó.

Los aislados por el miedo o el sufrimiento
El prelado también recordó las palabras de san Pablo -"No se conformen a este mundo, sino transfórmense renovando su manera de pensar"- y señaló que el camino de Cristo hace a las personas responsables unas de otras, especialmente de quienes permanecen aislados por el miedo o el sufrimiento.

La primera misa católica en Svalbard fue celebrada el 4 de agosto de 1926 por el obispo Johannes Olav Smit, quien viajó hasta el archipiélago para atender a trabajadores católicos de la comunidad minera de Barentsburg. Aunque nunca se estableció una misión permanente, desde 1986 la Eucaristía volvió a celebrarse regularmente en Longyearbyen.

Al concluir la celebración del centenario, monseñor Varden animó a asumir con fidelidad la misión recibida y recurrió a la imagen de un cazador aislado en el Ártico para invitar a los cristianos a "llamar a la puerta de cada cabaña helada", llevando la reconciliación, la sanación y la amistad de Cristo allí donde haya soledad.+