Un nuevo sacerdote en Catamarca durante el Año Jubilar por el bicentenario de Esquiú
- 1 de junio, 2026
- Catamarca (AICA)
El Pbro. Carlos Bazán recibió ese ministerio por imposición de manos del obispo, Mons. Luis Urbanc, quien exhortó a los jóvenes a responder con generosidad al llamado del Señor.
La Iglesia en Catamarca vivió una jornada de alegría y gratitud el 29 de mayo con la ordenación sacerdotal de Carlos Bazán por imposición de manos del obispo, monseñor Luis Urbanc, quien presidió la celebración en la catedral y santuario de Nuestra Señora del Valle.
Concelebraron numerosos sacerdotes del clero catamarqueño y tucumano, y participaron familiares del neo presbítero, religiosas y fieles provenientes de distintas comunidades parroquiales donde Bazán desarrolló su servicio pastoral. También estuvieron presentes numerosos jóvenes que previamente habían participado de una hora santa pidiendo por las vocaciones.
Durante su homilía, monseñor Urbanc definió la ordenación como "un misterio profundo, un milagro de amor" y agradeció especialmente a los padres del ordenando por haber acompañado con paciencia y generosidad el proceso formativo de su hijo.
Al reflexionar sobre la vocación sacerdotal a partir de la figura del profeta Jeremías, el obispo recordó que el llamado de Dios es una iniciativa divina: "Tu vocación no es un invento tuyo, no es el resultado de un cálculo o de una ambición personal. Es, ante todo, un misterio de elección divina". En ese contexto, señaló una de las ideas centrales de su predicación: "Dios no elige a los capacitados, sino que capacita a los elegidos".

Al referirse al ministerio sacerdotal, monseñor Urbanc presentó a Cristo como modelo del Buen Pastor y exhortó a Bazán a vivir su vocación como una entrega total al Pueblo de Dios. "El sacerdocio no es una carrera, ni un medio de ascenso social, ni un refugio. Es una entrega radical, un 'dar la vida' día a día", afirmó. También lo animó a fortalecer su vida de oración, cultivar la comunión con el presbiterio y asumir un estilo de vida sinodal cercano a las personas.
El pastor diocesano dirigió una invitación especial a los jóvenes para que no tengan miedo de responder al llamado de Dios. "El Señor nunca quita nada, lo da todo", aseguró, subrayando que el mundo necesita sacerdotes capaces de acompañar, bendecir, perdonar y llevar la esperanza de Cristo a quienes más lo necesitan".
Al concluir la celebración, el flamante sacerdote se consagró a la Virgen del Valle, patrona diocesana. De esta manera, la Iglesia catamarqueña celebró con alegría un nuevo acontecimiento vocacional, confiando el ministerio de Bazán a la protección de la Virgen del Valle y del beato Mamerto Esquiú, en el año en que se conmemoran los 200 años de su nacimiento.+
