Vietnam celebra la beatificación del padre Francisco Javier Truong Buu Diep
- 3 de julio, 2026
- Vietnam (AICA)
El sacerdote vietnamita entregó su vida para salvar a 70 personas en 1946. El cardenal Tagle presidió la ceremonia como enviado del papa León XIV en el santuario donde descansan sus restos.
El Card. Tagle, enviado del papa León XIV, presidió la misa de beatificación del padre Francisco Javier Truong Buu Diep
La Iglesia celebró este 2 de julio la beatificación del padre Francisco Javier Truong Buu Diep en el santuario de Tac Say, en la provincia de Cà Mau, al sur de Vietnam. El cardenal Luis Antonio Tagle, proprefecto del Dicasterio para la Evangelización, presidió la misa como enviado del papa León XIV.
El nuevo beato fue párroco de Tac Say y dedicó su ministerio al servicio de la comunidad católica de la región. En los días previos a su muerte rechazó abandonar a los fieles que tenía encomendados, a pesar del clima de violencia que se había extendido tras el final de la Segunda Guerra Mundial.
En 1946, un grupo de milicianos formado por desertores japoneses lo capturó junto con otras 70 personas y amenazó con quemarlas vivas. El sacerdote ofreció su vida a cambio de la libertad de los demás. Los rehenes recuperaron la libertad y su cuerpo apareció después en un estanque.
La ceremonia tuvo lugar en el centro de peregrinación de Tac Say, donde se conservan sus restos y adonde acuden numerosos fieles que veneran su memoria desde hace décadas.
El testimonio de un pastor
Durante la homilía, el cardenal Tagle destacó que el padre Diep nunca dejó de manifestar la caridad de Cristo hacia los pobres y hacia todas las personas, incluidos quienes no compartían la fe cristiana. También afirmó que permaneció fiel a su misión como Buen Pastor hasta el final.
El purpurado recordó que el martirio constituye el testimonio supremo de la fe y afirmó que el nuevo beato ofrece un ejemplo para una sociedad marcada por la confusión, la división y la violencia.
El cardenal Tagle señaló que el padre Diep mantuvo viva la luz de Cristo frente a quienes intentaron apagarla e invitó a los fieles a elegir la verdad del Evangelio antes que la mentira, el odio o el interés personal.
También animó a los cristianos a responder al llamado de Jesús con una vida de honestidad, solidaridad y servicio a los más necesitados.
Esperanza fundada en Cristo
En la parte final de su homilía, el cardenal afirmó que la esperanza en la Resurrección sostuvo la fidelidad del padre Diep durante la persecución. Añadió que esa misma esperanza debe orientar la vida de los cristianos por encima de las riquezas, la fama o el poder.
El enviado pontificio concluyó con una oración a la Virgen María y al nuevo beato, y citó las bienaventuranzas del Evangelio de san Mateo: "Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos".+
