La celebración fue presidida por Mons. Jorge Lugones, quien llamó a fortalecer la fraternidad, la comunión y el compromiso con quienes sufren adicciones y otras formas de exclusión.
Más de un millón de personas acompañaron el paso del Santísimo entre alfombras florales, pétalos y repiques de campanas en el acto central de la visita papal a España.
"El que coma de este Pan vivirá eternamente", señaló el arzobispo de Tucumán, y afirmó que al recibir el Cuerpo de Cristo los fieles se transforman y convierten en "otros cristos para los hermanos".
El Papa recordó la próxima solemnidad del Corpus Christi, e instó a los fieles a mantener viva la fe pública manifestada en las procesiones del Corpus Christi en todo el mundo.