La Santa Sede dispuso la supresión del monasterio y sus tres religiosas serán trasladadas a una comunidad carmelita del barrio porteño de Constitución.
El obispo de Chascomús presidió la fiesta patronal y propuso pedir a María la liberación de tres "esclavitudes" del tiempo actual: las pantallas, el individualismo y la desesperanza.
La comunidad de esa localidad celebró a Nuestra Señora de los Dolores. La Eucaristía fue presidida por el obispo de Chascomús, Mons. Juan Ignacio Liébana.
Mons. Juan Ignacio Liébana encabezó la presentación de 'Magnífica humanidad', un encuentro que reunió a especialistas para analizar los desafíos tecnológicos desde la perspectiva del bien común.