Misa y procesión en la fiesta patronal de la ciudad de Dolores
- 17 de septiembre, 2026
- Dolores (Buenos Aires) (AICA)
La comunidad de esa localidad celebró a Nuestra Señora de los Dolores. La Eucaristía fue presidida por el obispo de Chascomús, Mons. Juan Ignacio Liébana.
Dolores celebró sus fiestas patronales
La comunidad de la ciudad de Dolores, que pertenece a la diócesis de Chascomús, celebró sus fiestas patronales en honor de Nuestra Señora de los Dolores, en una jornada de fe y encuentro.
La misa fue presidida por el obispo de Chascomús, monseñor Juan Ignacio Liébana, y concelebrada por los presbíteros Alejandro Mengucci y Miguel Tamagno.
Se realizó además la procesión por las calles de la ciudad, que reunió a niños, jóvenes y adultos para acompañar a la Virgen bajo esa advocación, con banderas, cantos y oraciones.
En su homilía, el pastor diocesano centró su reflexión en María al pie de la cruz y en su actitud ante el sufrimiento de su Hijo. "María no permaneció indiferente frente al dolor de su hijo, sino que se hizo cargo", manifestó, y vinculó esa actitud con el llamado del papa León XIV en Magnífica humanitas a no permanecer pasivos ante las situaciones que atraviesa la humanidad.
"No podemos quedar a la espera pasiva de que todo termine bien, sino tomar parte activa, no permanecer indiferentes", afirmó.

El obispo invitó a asumir una responsabilidad compartida frente a los desafíos del tiempo presente. Citando nuevamente al Papa, recordó que "no temamos ensuciarnos nuestras manos en la obra de nuestro tiempo" y que "a cada uno le corresponde un tramo en la muralla".
Llamó así a no convertirse en "comentaristas de las ruinas", sino a comprometerse desde el lugar que a cada uno le corresponde y a hacerse cargo "del dolor y del cambio de esta época", en referencia a lo que dice el pontífice en su encíclica.
Monseñor Líebana también relacionó el ejemplo de María con la obediencia de Jesús, quien, en torno a la segunda lectura, "aprendió a obedecer con su propio sufrimiento".
María, señaló, también fue diciendo que sí a la voluntad de Dios hasta llegar al momento culminante de la cruz. Desde esa perspectiva, animó a los fieles a escuchar qué les pide Dios en este tiempo y responder con el propio tiempo y compromiso, sin miedo a "ensuciarnos las manos" y participando activamente en la tarea de custodiar a la persona humana frente a los desafíos de la revolución digital y del modelo tecnocrático.
"Estamos llamados a construir desde otro lugar: desde el humanismo, desde el cuidado del otro, desde los vínculos fuertes, desde la comunidad", concluyó.
La comunidad pidió que estas fiestas patronales "renueven la fe y el deseo de seguir caminando juntos de la mano de Nuestra Madre y llevando el amor de Jesús a cada rincón de nuestra diócesis".+
