Concluyó el Encuentro Nacional de Directores y Equipos Diocesanos de Liturgia
- 11 de agosto, 2026
- Buenos Aires (AICA)
Reunió a 75 participantes provenientes de distintas diócesis del país, quienes reafirmaron el compromiso de seguir fortaleciendo la pastoral litúrgica en la vida de la Iglesia argentina.
El encuentro profundizó en la liturgia como fundamento central de la vida eclesial
La casa de retiros "La Montonera - El Cenáculo" de Pilar fue sede del 3 al 6 de agosto del Encuentro Nacional de Directores y Equipos Diocesanos de Liturgia, organizado por el Secretariado Nacional de Liturgia (SeNaLi), organismo de la Comisión Episcopal de Liturgia (CEL) de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA).
Con el lema "La liturgia, fuente de comunión. Teología, formación y pastoral en diálogo", el encuentro reunió a 75 participantes provenientes de distintas diócesis del país. Sacerdotes, diáconos, laicos, consagrados y consagradas, religiosas y religiosos compartieron cuatro jornadas de formación, oración, celebración y fraternidad, reafirmando el compromiso de seguir fortaleciendo la pastoral litúrgica en la vida de la Iglesia argentina.
El encuentro estuvo presidido por el presidente de la CEL y obispo de Nueve de Julio, monseñor Ariel Torrado Mosconi, y contó también con la participación del obispo prelado de Cafayate y miembro de esa comisión, monseñor Darío Quintana OAR, junto con el secretario ejecutivo de la SeNaLi, presbítero Ariel Sueiro, quienes acompañaron las distintas actividades y celebraciones, alentando el camino de comunión y formación permanente de los equipos diocesanos.
Uno de los grandes aportes de esta edición fue la presencia del presbítero Giovanni Zaccaria, profesor del Instituto de Liturgia de la Pontificia Universidad de la San Cruz de Roma, cuyas conferencias ofrecieron una profunda reflexión teológica y pastoral sobre la liturgia.

A lo largo de las distintas exposiciones abordó temas como la liturgia como acción de Cristo y de la Iglesia, los escenarios y desafíos actuales de la pastoral litúrgica, la formación litúrgica y la liturgia al servicio de la comunión eclesial. Sus intervenciones fueron ampliamente valoradas por los participantes, tanto por la solidez académica de sus contenidos como por su cercanía, claridad expositiva y disponibilidad para el diálogo.
Además de las conferencias, el programa incluyó espacios de conversación en el Espíritu, trabajos grupales, paneles temáticos dedicados a la formación litúrgica, la música sagrada, la relación entre liturgia y piedad popular, y el vínculo entre liturgia y catequesis. Estas instancias permitieron compartir experiencias pastorales provenientes de las distintas regiones del país, fortaleciendo el trabajo conjunto y la comunión entre los equipos diocesanos.
Trabajo en equipo y corresponsabilidad eclesial
Uno de los aspectos más destacados del encuentro fue la amplia participación de los miembros de las comisiones diocesanas de liturgia, quienes se sumaron junto a los directores diocesanos. Esta modalidad enriqueció notablemente el intercambio y puso de manifiesto la importancia del trabajo en equipo y de la corresponsabilidad eclesial para el crecimiento de la pastoral litúrgica.
Como en cada edición, la celebración cotidiana de la Eucaristía, la Liturgia de las Horas y los momentos de oración ocuparon un lugar central, haciendo visible que la liturgia no sólo fue el tema de estudio del encuentro, sino también la experiencia que dio sentido a cada jornada.
La clausura coincidió providencialmente con la Fiesta de la Transfiguración del Señor, celebración que ofreció un marco profundamente significativo para enviar a los participantes nuevamente a sus diócesis.

En la Eucaristía final se destacó que, así como los discípulos descendieron del monte Tabor para continuar la misión, también quienes participaron del encuentro regresan a sus comunidades con el desafío de seguir haciendo de la liturgia un verdadero lugar de encuentro con Cristo y una auténtica fuente de comunión para todo el Pueblo de Dios.
El Encuentro Nacional concluyó en un clima de profunda gratitud, renovando el compromiso de continuar promoviendo una formación litúrgica sólida, una pastoral cada vez más integrada a la vida de las comunidades y un servicio eclesial vivido en comunión, al servicio de la evangelización de la Iglesia en la Argentina.+
