Corrientes celebró la ordenación sacerdotal de José Barrientos
- 14 de julio, 2026
- Corrientes (AICA)
Monseñor Larregain presidió la celebración y animó al nuevo presbítero a ser un pastor cercano, sinodal y servidor de la esperanza, siguiendo el ejemplo de Cristo.
Ordenación sacerdotal de José Barrientos en Corrientes
La comunidad arquidiocesana de Corrientes vivió con alegría la ordenación sacerdotal de diácono José Barrientos, quien recibió el sacramento del Orden en una celebración presidida por el arzobispo local, monseñor José Larregain OFM.
La Eucaristía congregó a familiares, amigos, sacerdotes, comunidades y numerosos fieles, que acompañaron al nuevo presbítero en este paso decisivo de su camino vocacional y dieron gracias a Dios por el don de un nuevo pastor para la Iglesia.
El padre Barrientos eligió como lema sacerdotal la frase del Salmo 23: "El Señor es mi Pastor, nada me puede faltar", confiando su ministerio a la protección de la Virgen de Itatí.
"Es un regalo de Dios para todo su pueblo"
En su homilía, monseñor Larregain afirmó que la ordenación sacerdotal "no es solamente para él; es un regalo de Dios para todo el pueblo santo que peregrina en esta Iglesia particular", y destacó que el Señor "sigue llamando, sigue enviando y sigue suscitando pastores según su corazón".

Al reflexionar sobre la vocación de Moisés, recordó que "nadie se llama a sí mismo", sino que es Dios quien toma la iniciativa y confía una misión. En ese sentido, señaló que el sacerdote "no es elegido por sus méritos, sino por la misericordia de Aquel que llama".
Testigo de Cristo y servidor de la comunión
El arzobispo correntino invitó al nuevo sacerdote a dejarse conducir siempre por Cristo, el Buen Pastor, para poder acompañar a los demás en el camino de la fe.
Asimismo, recordó el episodio de los santos Pedro y Juan que curaron al paralítico y aseguró que ese pasaje constituye "un verdadero programa para todo ministerio sacerdotal": ofrecer a Jesucristo como el mayor tesoro.
"El mundo podrá esperar muchas cosas del sacerdote, pero lo que verdaderamente necesita es que sea testigo de Cristo, hombre de oración, servidor de la esperanza y anunciador del Evangelio", sostuvo.
Un ministerio vivido desde la sinodalidad
Monseñor Larregain dedicó un tramo central de su predicación a la sinodalidad, subrayando que el sacerdote está llamado a ser "un hermano entre hermanos" que anima la participación de todos los bautizados y fortalece la comunión eclesial.
Dirigiéndose al nuevo presbítero, lo exhortó a ser "hombre de encuentro y de comunión", a escuchar al pueblo que le será confiado y a caminar junto a jóvenes, ancianos, familias, pobres y quienes se sienten alejados de la Iglesia.
Finalmente, recordó las enseñanzas del papa Francisco y del papa León XIV sobre una Iglesia de discípulos misioneros que camina unida, y alentó al padre Barrientos a mantener siempre la Eucaristía como centro de su vida, a dejarse iluminar por la Palabra de Dios y a tener a los pobres en un lugar privilegiado de su ministerio sacerdotal.+
