Card. Rossi y la corrección fraterna: 'No es humillar, es ayudar a levantar al otro'
- 8 de septiembre, 2026
- Córdoba (AICA)
El arzobispo de Córdoba sostuvo que corregir sin amor es imposible y advirtió sobre dos tentaciones frente al error ajeno: liquidar al otro o callar por comodidad.
El cardenal Rossi reflexiona sobre la corrección fraterna
El cardenal Ángel Rossi SJ, arzobispo de Córdoba, dedicó su homilía del 6 de septiembre a la corrección fraterna, a partir del Evangelio del vigésimo tercer domingo del tiempo ordinario.
El purpurado sostuvo que solo quien ama puede corregir a su hermano, y que el amor es la base de toda norma y mandamiento. Explicó que la corrección fraterna es un deber y no una opción, y la definió como una obra de misericordia y una de las mayores expresiones del amor cristiano, que debe ejercerse con humildad, caridad y sin espíritu de condena.
En ese marco, citó el método propuesto por el Evangelio: hablar primero a solas con la persona y, solo si es necesario, recurrir a otros, cuidando siempre la buena fama de quien es corregido, tal como enseñaba san Ignacio de Loyola.
El cardenal remarcó que la corrección requiere tiempo y no puede ser fruto de un arrebato ni una reacción a una ofensa recibida, sino que debe estar animada por el amor al hermano. Para ilustrarlo, recordó una frase del escritor Antoine de Saint-Exupéry sobre el riesgo de "estrangular" con las palabras a quien no se sabe cuidar, y evocó un pasaje de Don Quijote de la Mancha en el que el hidalgo corrige con dureza pero con cariño a Sancho Panza.
Corresponsabilidad entre pecadores
El cardenal Rossi señaló que la corrección evangélica es siempre corresponsabilidad entre pecadores, no un gesto de superioridad del que se cree bueno hacia el que se equivoca, y que antes de corregir hay que demostrar que se sigue amando al otro. En ese sentido, alertó sobre dos actitudes opuestas y igualmente erróneas: la de quienes buscan "liquidar" al que se equivoca en lugar de corregirlo, y la de quienes optan por el silencio cómplice por comodidad o temor a quedar mal.
El arzobispo también retomó la expresión "dar el primer paso", utilizada por el papa Francisco durante su visita a Colombia, y la vinculó con distintas parábolas del Evangelio, como la del buen samaritano y la del padre misericordioso, en las que, según el cardenal Rossi, el gesto de acercarse antecede siempre a la reconciliación.
El cardenal Rossi ubicó la corrección fraterna dentro de las obras de misericordia espirituales -junto con enseñar al que no sabe y dar buen consejo- y la distinguió de las obras de misericordia corporales, como dar de comer al hambriento o vestir al desnudo.
El arzobispo cordobés cerró su homilía con una anécdota sobre los prejuicios a la hora de juzgar al otro, protagonizada por una mujer que acusó erróneamente a un desconocido de robarle una sopa y una cartera, para señalar que muchas veces la corrección nace de una lectura equivocada de la realidad.+
