Domingo 27 de septiembre de 2026

El Papa a católicos franceses: 'Llevar esperanza ante el desánimo'

  • 26 de septiembre, 2026
  • París (Francia) (AICA)
León XIV presidió la misa en la Place de la Concorde de París ante miles de fieles, a quienes recordó que "solo Dios puede llenar el vacío interior". Así, finalizó su segundo día en el país galo.
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El papa León XIV celebró este 26 de septiembre la misa en la Place de la Concorde (Plaza de la Concordia) de París ante cientos de miles de fieles, en el marco de su quinto viaje apostólico internacional y como cierre de sus dos primeras jornadas en Francia.

Durante la homilía, exhortó a los católicos franceses a acudir a Cristo como fuente para renovar la vida cristiana y "llevar esperanza allí donde reinan el desánimo y la sequedad espiritual".

La celebración constituyó uno de los momentos centrales de la visita del pontífice al país galo, que inició el 25 de septiembre y se extenderá hasta el 28, incluyendo además las ciudades de Lourdes y Metz con distintos encuentros con autoridades, jóvenes, migrantes, catecúmenos, enfermos y representantes de las comunidades cristianas.

"Llevar esperanza" en medio de las dificultades
En su mensaje, León XIV puso el acento en la misión de los cristianos en una sociedad atravesada por el desánimo y la búsqueda de sentido. El Papa invitó a los fieles a volver a la fuente que es Cristo para poder ofrecer esperanza a quienes atraviesan situaciones de sequedad espiritual y dificultades.

Por otra parte, el obispo de Roma señaló que el ser humano es "fundamentalmente un ser de deseo" y que ninguna realidad terrena consigue colmar completamente esa búsqueda. "Aquí abajo, nada logra llenarnos plenamente", afirmó, al explicar que, incluso después de alcanzar aquello que se buscaba, muchas veces vuelve a aparecer un vacío interior todavía más profundo. Frente a esta experiencia, sostuvo que "solo Dios puede llenar el vacío interior".

El Santo Padre encontró la respuesta en las lecturas proclamadas durante la celebración, especialmente en la imagen del agua que brota del templo en el profeta Ezequiel y en las palabras de Jesús recogidas por el Evangelio de san Juan: "Si alguien tiene sed, que venga a mí". "Es Jesucristo, por su encarnación, quien se acerca a cada hombre en su historia y se revela como la verdadera fuente de agua viva capaz de saciar su sed", manifestó.

Cristo, una fuente de "sentido, verdad y realización"
En este sentido, invitó a los fieles a acercarse al corazón de Cristo y a reconocer allí una fuente que no responde solamente a una necesidad material, sino a la búsqueda de "sentido, verdad y realización" que habita en cada persona. "Sí, tienen sed de Dios, de vida, de verdad, de unidad, de paz, de comunión, de felicidad", afirmó ante los peregrinos reunidos en la capital francesa.

A partir de esa experiencia, el pontífice vinculó la vida cristiana con la misión. Recordó a los franceses que son herederos de una larga historia de fe y los exhortó a no guardar el don recibido únicamente para sí mismos. "Dejen que desborde para abrevar y colmar a las personas que encuentran", pidió. 

El Santo Padre explicó que quien bebe de la fuente que es el corazón de Cristo también puede convertirse en fuente para los demás: "Nosotros mismos nos convertimos en pozos, fuentes y ríos para los otros". En esa perspectiva, sostuvo que el creyente unido existencialmente a Cristo puede comunicar esa misma vida al prójimo y hacer de su fe un testimonio concreto.

Finalmente, León XIV recordó la historia de santidad de Francia, mencionando a los primeros mártires santa Blandina, san Potino y San Ireneo de Lyón, así como a fundadores de órdenes religiosas, obispos y hombres y mujeres que dedicaron su vida al servicio de los demás, entre ellos san Vicente de Paúl, el beato Federico Ozanam y santa Juana Jugan. 

Destacó que también en la actualidad son numerosos quienes trabajan "a favor de la vida, de la familia, de la verdad, de la paz, de la fraternidad y de la justicia". Desde París, concluyó pidiendo que el agua viva del Espíritu Santo se derrame sobre Francia y que, por intercesión de la Virgen María, florezcan en el país "semillas de fe, de esperanza y de caridad".

En el saludo final, el Papa exhortó además a todos a ser "testigos vivos" y dedicó una especial palabra a las familias, los jóvenes, los catecúmenos y los neófitos. A estos últimos los animó a compartir con otros el camino de fe que están realizando y pidió que el don del Espíritu Santo los convierta en "testigos vivos dispuestos a difundir a su alrededor la civilización del amor".

El pontífice continuará este domingo su viaje apostólico en Lourdes, donde celebrará la misa en la pradera del santuario y rezará el Ángelus. También mantendrá encuentros con los obispos franceses, con voluntarios y enfermos, y participará por la noche del rezo del Rosario y de la procesión de las antorchas. El lunes 28 concluirá su visita en Metz, última etapa del viaje, donde abordará especialmente la paz, la unidad europea y el diálogo interreligioso.+