Viernes 6 de noviembre de 2026

Itatí: miles de jóvenes colmaron el santuario tras una extensa peregrinación

  • 20 de septiembre, 2026
  • Itatí (Corrientes) (AICA)
En la misa por la 47ª Peregrinación Juvenil del NEA, Mons. Barbaro destacó que María sueña para cada joven "una vida plena, feliz, santa" y animó a buscar en Cristo la verdadera felicidad.
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La 47ª Peregrinación Juvenil del Nordeste Argentino (NEA) concluyó este 20 de septiembre con la misa central celebrada en la basílica y santuario de Nuestra Señora de Itatí, donde miles de jóvenes de las diócesis de la región se congregaron para renovar su fe y celebrar junto a María. 

Con el lema "Caminamos con María para sanar, soñar y servir", miles de peregrinos llevaron sus intenciones y agradecimientos a la Virgen, en una de las manifestaciones de fe más populares de esa región argentina.

Una vez en el santuario, el arzobispo de Corrientes, monseñor José Larregain OFM, presidió la misa central, que concelebró el obispo de San Roque de Presidencia Roque Sáenz Peña, monseñor Hugo Barbaro, junto con obispos y sacerdotes de las diócesis del NEA. 

Monseñor Barbaro predicó la homilía y destacó el esfuerzo de los peregrinos, afirmando que la Virgen contempla "este gran espectáculo de amor" expresado en una multitud que llegó hasta Itatí.

"María sueña a lo grande para cada uno"
El prelado sostuvo que María, como toda madre, soñaba con el futuro de cada uno de sus hijos y deseaba para los jóvenes "una vida grande, algo maravilloso". Explicó que, para la Virgen, esa grandeza no estaba vinculada con los bienes materiales, los premios o el reconocimiento social, sino con "ser la persona que Dios sueña". En ese sentido, llamó a los jóvenes a ser "hombres y mujeres muy buenos, llenos de amor, generosos servidores de los demás".

Monseñor Barbaro advirtió también sobre aquellas realidades que pueden presentarse como promesas de felicidad pero que no logran colmar el corazón. "Las diversiones, las salidas, un teléfono de primera generación, o tantas otras cosas materiales, no llenan el corazón", señaló, y explicó que esas experiencias pueden hacer pasar un buen momento, pero dejar igualmente "un vacío, como un sinsentido a la vida". Frente a ello, afirmó que el amor de Dios sí puede colmar el corazón porque es infinito y permite encontrar la felicidad incluso en medio de las dificultades.

Ante los miedos, las inseguridades y los fracasos que pueden atravesar los jóvenes, el obispo de San Roque presentó a María como "Madre de Esperanza" y aseguró que ella no quiere "hijos mirando el futuro como un imposible y sin salidas". 

Monseñor Barbaro manifestó que la Virgen muestra el camino hacia una vida "grande, feliz" al conducir a sus hijos hacia Cristo y recordó su invitación en las bodas de Caná: "Hagan todo lo que Él les diga". Retomó también las palabras del papa León XIV dirigidas a los jóvenes y propuso cultivar la amistad con Jesucristo mediante "la oración, la adoración, la comunión eucarística, la confesión frecuente, la caridad generosa".

El pastor diocesano destacó la importancia de la Eucaristía y presentó el testimonio de san Carlo Acutis, quien recibió diariamente la comunión desde muy joven y cultivó una vida marcada por la sensibilidad ante las necesidades de los demás, la solidaridad y la caridad. También subrayó el valor del sacramento de la Reconciliación y recordó que Acutis, después de confesarse, decía: "Qué livianito estoy". "Somos débiles, necesitamos de la Confesión; es Dios quien perdona, quien nos sana por adentro", enfatizó monseñor Barbaro.

Al concluir su mensaje, invitó a los jóvenes a aspirar a grandes ideales y a la santidad. Citando al Papa, exhortó: "Aspiren a cosas grandes, a la santidad, allí donde estén. No se conformen con menos". Explicó que la santidad puede vivirse en la universidad, el trabajo, la familia, el deporte y en cada ámbito de la vida cotidiana, procurando "pensar como cristiano, vivir como cristiano, amar como cristiano, servir como cristiano".

Finalmente, animó a los peregrinos a confiar en Cristo aun cuando se sientan débiles o incapaces, tomando como referencia al apóstol Pedro, que caminó sobre el agua después de confiar en Jesús. "Logremos vos y yo lo que parece imposible: con Jesús y María, ser santos", afirmó. Y concluyó presentando el deseo de la Virgen para cada joven: "Una vida plena, feliz, santa", para que así "la luz del Evangelio crezca a nuestro alrededor".+