Domingo 16 de agosto de 2026

La diocesis de Avellaneda-Lanús vivió la fiestas patronales con el nuncio apostólico

  • 16 de agosto, 2026
  • Avellaneda (Buenos Aires) (AICA)
La comunidad diocesana celebró la Solemnidad de la Asunción de María con la presencia del nuncio apostólico y conmemoró aniversarios fundacionales de la diocesis de Avellaneda-Lanús.
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La catedral de Nuestra Señora de la Asunción, en Avellaneda, fue el escenario de la fiesta patronal diocesana el sábado 15 de agosto, en el marco de la solemnidad de la Asunción de la Virgen María, patrona de la ciudad y de la diócesis de Avellaneda-Lanús.

La celebración fue presidida por el nuevo nuncio apostólico en la Argentina, monseñor Michael W. Banach, quien transmitió el saludo y la bendición del papa León XIV. Concelebraron el obispo diocesano, monseñor Marcelo Julián Margni, junto a otros prelados invitados, monseñor Rubén Frassia, obispo emérito de Avellaneda-Lanús, monseñor Carlos Tissera, obispo de Quilmes y monseñor Alejandro Benna, obispo de Morón.

En esta oportunidad, la comunidad conmemoró también el 65º aniversario de la creación de la diócesis de Avellaneda y el 25º aniversario de su unificación con la de Lanús. Al finalizar la misa, el nuncio bendijo una piedra conmemorativa en la Catedral.

Autoridades civiles participaron de la celebración, entre ellas la intendenta de Avellaneda, Magdalena Sierra, quien acompañó a los fieles en esta jornada festiva.

La homilía del nuncio: dignidad y esperanza
En su predicación, monseñor Michael W. Banach recordó que la Solemnidad de la Asunción fue proclamada en 1950 por el papa Pío XII, en un mundo marcado por la devastación de la Segunda Guerra Mundial. "¡Basta ya!", expresó entonces el pontífice, al declarar el dogma como signo de esperanza frente a la violencia y la destrucción.

El nuncio explicó que la Asunción es una afirmación de la dignidad humana: "La humanidad no es basura, está hecha a imagen de Dios". Señaló que Jesús se hizo hombre para que cada persona descubra su verdadero valor, y que María, al decir sí al ángel, "lleva consigo, en cuerpo y alma por toda la eternidad, la grandeza de la humanidad".

Subrayó que el destino del hombre no es el enfrentamiento ni la competencia, sino la fe y la misericordia: "Nuestro destino no es enfrentarnos unos a otros". Invitó a los fieles a reconocer que, pese a las caídas, "pase lo que pase, podemos superarlo con el gran don de Dios: creer los unos en los otros, cuidarnos y amarnos".


Mons. Banach citó a la escritora inglesa Caryll Houselander: "Nuestra Señora dijo sí por toda la humanidad? cada una de nuestras vidas debe hacer eco de ese sí". Con este texto, destacó que la respuesta de María es modelo para cada cristiano, llamado a entregar su vida al Espíritu Santo.

Finalmente, compartió la oración del Papa León XIV, pidiendo la intercesión de la Virgen: "Inmaculada, mujer de infinita belleza, cuida de esta ciudad, de esta humanidad. Madre, Reina de la paz, ruega por nosotros".

De esta manera, la homilía del nuncio unió la memoria histórica del dogma con la actualidad de la diócesis, alentando a los fieles a vivir la esperanza y la dignidad que María, asunta al cielo, simboliza para toda la Iglesia.

Reconocimientos y memoria histórica 
Al finalizar la misa, la intendenta y el presidente del Concejo Deliberante entregaron al nuncio la distinción de Ciudadano Honorario de Avellaneda.

El párroco, padre Gabriel Favero, destacó dos hechos significativos: la donación de la imagen de Nuestra Señora de Luján por la familia Santos, y el recuerdo del 65º aniversario de la diócesis, fundada en 1961 con la llegada de su primer obispo, monseñor Emilio Di Pasquo. Se proyectó un video con testimonios históricos que evocaron aquel momento fundacional. 

La celebración concluyó con la bendición final y un encuentro fraterno en el Centro Gallego, donde el nuncio, los obispos y los miembros del Consejo Presbiteral compartieron una merienda.

A pesar de la suspensión de la procesión, la comunidad vivió intensamente la fiesta patronal, uniendo la alegría de la fe con la memoria agradecida de su historia y renovando la esperanza en la vida plena en Dios.+