Lunes 28 de septiembre de 2026

León XIV en Metz: 'Dialogar no disminuye nuestra identidad'

  • 28 de septiembre, 2026
  • París (Francia) (AICA)
En la última jornada de su viaje a Francia, el Papa llamó a las religiones a trabajar juntas por la paz, la dignidad humana y la protección de la vida, tras el llamamiento común firmado en Metz.
Doná a AICA.org

En la última jornada de su viaje apostólico a Francia, el papa León XIV encabezó este 28 de septiembre un encuentro interreligioso en el Centro de Congresos Robert Schuman de Metz, donde alentó a las distintas tradiciones religiosas a fortalecer el diálogo, rechazar toda forma de violencia y trabajar juntas por la paz y la defensa de la dignidad humana.

La ciudad de Metz, marcada históricamente por las fronteras y las encrucijadas culturales, fue presentada por el pontífice como un signo de que las divisiones pueden transformarse en espacios de esperanza.

"Con una gran alegría, pero también con un vivo sentimiento de responsabilidad espiritual, me encuentro hoy entre ustedes en Metz, ciudad de fronteras y de encrucijadas", expresó al iniciar su discurso.

Antes de su intervención, representantes de las distintas religiones presentes en Francia leyeron el llamado Llamamiento de Metz, un documento en el que asumieron el compromiso de promover la fraternidad, la reconciliación, la justicia y el respeto por la dignidad de toda persona, además de educar a las nuevas generaciones en el conocimiento mutuo y el diálogo.

El diálogo fortalece la propia identidad
León XIV afirmó que el diálogo interreligioso no exige renunciar a las propias convicciones, sino expresarlas con autenticidad y apertura hacia los demás.

"Dialogar no disminuye nuestra identidad, sino que la expresa con simplicidad y verdad, abriéndose a la diferencia del otro", sostuvo.

El Papa evocó enseñanzas de Fratelli tutti, de san Juan Pablo II y del filósofo Paul Ricoeur para presentar el diálogo como un auténtico "arte del encuentro", especialmente necesario frente a la violencia, la polarización y la agresividad que atraviesan el mundo contemporáneo.

"Invocar el nombre de Dios para la violencia es una profanación"
Uno de los momentos más contundentes del discurso llegó cuando rechazó cualquier utilización de la religión para justificar la violencia. "Invocar el nombre de Dios para legitimar la violencia o la opresión es una profanación de este nombre", advirtió.

El pontífice insistió en que nada que degrade la dignidad humana puede presentarse como inspiración divina y subrayó que las tradiciones religiosas tienen la responsabilidad de contribuir a "desarmar los corazones y las palabras".


Este planteo coincidió con uno de los ejes centrales del documento firmado por los representantes religiosos, quienes condenaron el odio y las agresiones vinculadas con motivos religiosos y reafirmaron su compromiso de responder unidos ante esas situaciones.

Religiones al servicio de la vida
León XIV amplió luego su reflexión hacia la defensa de la vida y el cuidado de las personas más vulnerables. "La grandeza de una civilización no se mide por sus éxitos materiales, sino por la manera en la que abraza, protege y eleva la persona humana", puntualizó.

El Papa definió a las religiones como "guardianas de la vida" y afirmó que su fecundidad se manifiesta en la cercanía con quienes atraviesan situaciones de fragilidad, mediante el cuidado, la presencia y la ternura, particularmente en los momentos de prueba.

También destacó el papel de las comunidades religiosas en el acompañamiento de los jóvenes, ofreciéndoles referencias sólidas para afrontar un mundo en permanente transformación.

Una misión compartida
En el tramo final de su intervención, León XIV recordó que la Iglesia considera "compañeros de camino" a quienes buscan sinceramente la verdad, la bondad y la belleza, citando la encíclica Magnifica humanitas.

El pontífice agradeció la presencia de los representantes de las distintas confesiones y los animó a convertir el diálogo en acciones concretas al servicio de la paz y la fraternidad.

Concluyó invitando a todos a llevar ese compromiso a la vida cotidiana.

"Que podamos ser nosotros también, allí donde vivamos, artesanos de paz y testigos de una esperanza que no cese de crecer en nuestro mundo".+