León XIV: 'La sinodalidad es un modo de ser Iglesia y servir al Evangelio'
- 27 de junio, 2026
- Ciudad del Vaticano (AICA)
Al clausurar el consistorio extraordinario, el Papa convocó a fortalecer la comunión eclesial, renovar el compromiso por la paz y afrontar con esperanza las heridas que atraviesan a la humanidad.
El papa León XIV clausuró el consistorio extraordinario (Vatican Media)
El papa León XIV clausuró este 27 de junio el consistorio extraordinario celebrado en el Vaticano con un llamado a vivir la sinodalidad como expresión auténtica de la vida de la Iglesia y a renovar el compromiso por la paz, la comunión y la misión evangelizadora.
Antes de iniciar su reflexión final, el Santo Padre expresó su cercanía al pueblo de Venezuela tras el violento terremoto registrado en los últimos días. "Aseguramos nuestra oración por las víctimas, por sus familias y por todos aquellos que sufren las consecuencias de esta tragedia", manifestó, al tiempo que pidió que "no disminuya la solidaridad de la comunidad internacional con esa querida nación".
Al dirigirse a los cardenales reunidos en el Aula Nueva del Sínodo, León XIV agradeció el clima vivido durante las jornadas de trabajo.
"Les agradezco la libertad, la fraternidad y el sentido eclesial con los que han participado en nuestros trabajos. Me llevo conmigo no solo el contenido de sus reflexiones, sino también la experiencia que las ha hecho posibles", expresó.
El pontífice afirmó que el discernimiento realizado estuvo centrado en la acción de Cristo en la vida de la Iglesia. "Hemos buscado juntos la voluntad del Señor, convencidos de que Cristo continúa actuando en su Iglesia: es Él quien nos precede, quien nos reúne, quien habla a través de los hermanos y quien nos conduce en la misión".

El Papa subrayó que "la verdadera pregunta no es quién tiene el poder de decidir, sino cómo custodiar juntos el don que el Señor ha confiado a su Iglesia", insistiendo en que la sinodalidad no puede reducirse a un método organizativo, sino que constituye "un modo de ser Iglesia".
Por ello, alentó a los cardenales a impulsar este camino en sus Iglesias particulares mediante la escucha mutua y el discernimiento guiado por el Espíritu Santo.
Las heridas del mundo y el compromiso por la paz
León XIV señaló que las guerras, la pobreza y las diversas formas de violencia fueron motivo de preocupación durante el consistorio, aunque advirtió que detrás de esos conflictos existe una crisis aún más profunda: "la soledad, el deterioro de las relaciones humanas, la pérdida de la esperanza y la dificultad para reconocerse como hermanos".
También manifestó su inquietud por la realidad de muchos jóvenes, cuya búsqueda de sentido y autenticidad, en algunos casos, deriva en situaciones de profundo sufrimiento e incluso en el suicidio. Asimismo, destacó el papel de la familia como ámbito privilegiado para aprender la solidaridad y la esperanza, y anunció un encuentro en octubre con responsables de las Iglesias orientales, conferencias episcopales y familias para evaluar la recepción de la exhortación Amoris laetitia.
Al referirse a la paz, sostuvo que la guerra responde a una "cultura del poder" que atraviesa no sólo las relaciones entre los Estados, sino también la economía, la política, la tecnología e incluso la religión. Frente a ello, propuso fortalecer la cooperación, el diálogo y el multilateralismo, además de promover una mayor participación de los laicos en la vida pública, inspirada en la doctrina social de la Iglesia.

El Santo Padre defendió además la no violencia como una respuesta genuinamente evangélica, aclarando que no significa pasividad, y reveló que distintos grupos de trabajo solicitaron profundizar la reflexión teológica y pastoral sobre la legítima defensa ante las nuevas características de los conflictos contemporáneos.
Finalmente, afirmó que la renovación eclesial dependerá, sobre todo, del testimonio de comunidades que vivan con autenticidad el Evangelio. "La Iglesia está llamada a convertirse cada vez más en aquello que anuncia", aseguró.
En el cierre de su intervención, anunció su intención de mantener este consistorio como un encuentro anual y exhortó a los cardenales a llevar a todas las Iglesias un mensaje de reconciliación y esperanza.
"Dios continúa abriendo caminos de reconciliación y de paz en la historia. Tenemos la responsabilidad de recorrerlos con valentía y de ayudar al mundo a reconocerlos", concluyó, antes de encomendar los frutos del consistorio a la intercesión de la Virgen María, Madre de la Iglesia.+
