León XIV pidió en Castel Gandolfo que el mal no 'desfigure nuestra humanidad'
- 29 de agosto, 2026
- Castel Gandolfo (Italia) (AICA)
El Papa presidió la misa en la iglesia de María Santísima del Lago y participó de la tradicional procesión mariana por el lago de Albano. Invitó a vivir el amor y el perdón como caminos de paz.
El papa León XIV presidió este 29 de agosto la misa en la iglesia de María Santísima del Lago, en Castel Gandolfo, y participó posteriormente de la tradicional procesión con la imagen de la Virgen por las aguas del lago de Albano. La misa fue concelebrada, entre otros, por el obispo de Albano, monseñor Vincenzo Viva, y sacerdotes salesianos.
En su homilía, llamó a no ceder ante el odio y la violencia frente a las injusticias y exhortó a los cristianos a mantener la fe en medio de las dificultades. El pontífice vinculó la celebración con la imagen de una barca y con el relato evangélico de Jesús caminando sobre las aguas. A partir de esta referencia, presentó la vida cristiana como una navegación que, aun en medio de "vientos contrarios", debe mantenerse orientada hacia la paz. La fe -afirmó- permite recuperar el rumbo y "continuar navegando hacia la meta deseada".
Al comentar el anuncio de la pasión de Jesús, el Papa recordó que seguir al Señor implica tomar la propia cruz y entregar la vida por los demás. "Solo el amor salva", sostuvo, al invitar a sembrar en el mundo las semillas de una caridad capaz de transformar las relaciones humanas.
En ese sentido, advirtió sobre las consecuencias del odio y la violencia, incluso cuando aparecen como una respuesta frente a una injusticia sufrida. Señaló que ambos "no llevan nada de bueno, sino solo destrucción y muerte" y pidió que ninguna herida u ofensa permita que el mal termine corrompiendo el corazón. "No permitamos al mal desfigurar nuestra humanidad", exhortó.

El Papa también puso en valor los "gestos simples" de devoción que se transmiten de generación en generación. Consideró que estas expresiones de fe ayudan a renovar la vida cristiana y destacó la capacidad de la comunidad local para reunirse en oración como una sola Iglesia, unida en sus sentimientos, propósitos y acciones.
Al finalizar la celebración, León XIV participó de la procesión mariana y se convirtió en el primer pontífice en navegar por las aguas del lago de Albano. A bordo del Falco, junto con el Papa fue trasladado el simulacro de la Madonna del Lago, en una tradición que se remonta a los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial.
La celebración también estuvo marcada por la memoria de otros papas vinculados con este lugar. La iglesia de María Santísima del Lago había sido consagrada por san Pablo VI en agosto de 1977 y san Juan Pablo II había participado de la fiesta de la Madonna del Lago en 1979.
La jornada tuvo además un significado especial para los salesianos, que celebraron el centenario de su presencia en Castel Gandolfo. La congregación había llegado al lugar en 1926, durante el pontificado de Pío XI, para abrir un oratorio y asumir tareas de pastoral parroquial, con particular atención a la educación y formación humana y cristiana de los jóvenes.+
