Viernes 6 de noviembre de 2026

León XIV visitó el PMA: 'El hambre aumenta el riesgo de conflictos', advirtió

  • 22 de junio, 2026
  • Roma (Naciones Unidas) (AICA)
"El hambre, erosiona la cohesión social, aumenta el riesgo de conflicto y alimenta la migración forzada", dijo el Papa en la sede del Programa Mundial de Alimentos.
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"Los conflictos se alimentan con más facilidad que las personas", advirtió este lunes el papa León XIV durante su visita a la sede del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU en Roma e insistió en que los alimentos, el agua y la atención médica no pueden subordinarse a intereses geopolíticos, haciendo un llamamiento a las naciones para que trabajen juntas con un multilateralismo renovado.

"Juntos compartimos la urgente tarea de afrontar el hambre y la malnutrición, al tiempo que abordamos las causas estructurales subyacentes que las perpetúan. Para afrontar esta tarea con eficacia, debemos examinar los desafíos que tenemos por delante, sus causas subyacentes y las vías para encontrar soluciones duraderas."

En su discurso ante el Consejo Ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas, el pontífice hizo hincapié en que el multilateralismo es esencial y que las necesidades básicas -agua, alimentos y atención médica- no pueden subordinarse a intereses geopolíticos.

El Papa agradeció a la institución intergubernamental su dedicación a salvar vidas en situaciones de emergencia y a proporcionar ayuda alimentaria en medio de conflictos y desastres naturales, y señaló que el compromiso de su institución resuena profundamente con la misión de la Iglesia Católica de defender la dignidad humana y fomentar la fraternidad, arraigada en el llamado del Evangelio a amar al prójimo.

En la actualidad, observó, las crisis evolucionaron de sucesos aislados a realidades persistentes, marcadas por conflictos prolongados, inseguridad alimentaria crónica, volatilidad económica y creciente vulnerabilidad climática.

Esta realidad, señaló, plantea una cuestión fundamental: "¿Qué configuración del orden global es capaz de producir, reproducir y, en ocasiones, normalizar tales condiciones?".

Según él, la cuestión ya no se limita a cómo intervenir, sino que "se extiende a comprender por qué el sistema produce constantemente los mismos problemas que luego se ve obligado a corregir".

Orden internacional cada vez más fragmentado
Lamentó que el orden internacional se haya fragmentado cada vez más, en parte debido a la crisis del sistema multilateral. Observó que los Estados han destinado crecientemente sus recursos a la seguridad nacional, el crecimiento económico y la estabilidad interna, sin tener en cuenta el estrecho vínculo entre estas cuestiones y la cooperación multilateral.

Esta tendencia, señaló el Santo Padre, revela una sorprendente paradoja: "una capacidad productiva global sin precedentes coexiste con zonas cada vez más extensas de extrema vulnerabilidad".

"Es precisamente en la brecha entre el reconocimiento en principio y la priorización en la práctica", continuó, "donde presenciamos la progresiva burocratización de la solidaridad junto con la silenciosa mercantilización de la vida humana".

Por un lado, afirmó, la acción humanitaria se ve cada vez más obstaculizada por procedimientos burocráticos que pueden retrasar la asistencia a quienes la necesitan. Por otro, el acceso a bienes esenciales, incluidos los alimentos, se ve con demasiada frecuencia influenciado por consideraciones económicas o estratégicas.

Los conflictos se "alimentan" con más facilidad que las personas
En consecuencia, lamentó, quienes no generan valor cuantificable corren el riesgo de volverse invisibles.

"Esta doble dinámica -lamentó- crea un grave desafío ético: la persona humana ya no se sitúa sistemáticamente en el centro de la acción internacional".

En este contexto, dijo el Papa, es importante reconocer, como lo hizo el papa Francisco, que "mientras que las formas de ayuda y los proyectos de desarrollo se ven obstaculizados por decisiones políticas complejas e incomprensibles, visiones ideológicas sesgadas y barreras aduaneras impenetrables, el armamento no lo está".

"En efecto -dijo el Papa- los conflictos se 'alimentan' con más facilidad que las personas. Esta realidad refleja no solo deficiencias operativas, sino también un desequilibrio fundamental en las prioridades políticas y morales".

La presencia del PMA ayuda a evitar que las crisis se agraven
El Papa recordó que las consecuencias van mucho más allá de los directamente afectados. Según el pontífice, el hambre es más que una simple preocupación humanitaria, ya que erosiona la cohesión social, aumenta el riesgo de conflicto y alimenta la migración forzada.

Desde esta perspectiva, subrayó que la acción humanitaria no es ajena al orden internacional y destacó la responsabilidad de la comunidad global de fortalecer la solidaridad, resistir la exclusión y reconocer la dignidad inherente, otorgada por Dios, de cada persona.

"Más allá de la gestión de crisis, las instituciones internacionales encarnan un principio de responsabilidad compartida y afirman que la comunidad internacional está unida por la preocupación por quienes se encuentran en las situaciones más vulnerables."

En este sentido, afirmó, "el Programa Mundial de Alimentos es más que un actor político, económico o técnico; es una expresión concreta de solidaridad internacional. Allí donde las instituciones nacionales se debilitan y las redes comunitarias se desintegran, su presencia ayuda a evitar que las crisis humanitarias degeneren en un colapso irreversible".

Renovado compromiso con la cooperación multilateral
Por este motivo, resulta esencial un compromiso renovado con la cooperación multilateral.

Hago un llamamiento a los gobiernos y a los pueblos del mundo para que renueven y fortalezcan su compromiso, incrementen los recursos destinados a combatir el hambre y sus causas profundas, y eliminen los obstáculos que impiden que la ayuda llegue a quienes la necesitan. Al mismo tiempo, este apoyo debe fortalecer la colaboración con la Iglesia y la sociedad civil. Reforzar conjuntamente las capacidades de todos estos actores multiplicará nuestra eficacia colectiva en la lucha contra el hambre.

Para implementar este llamamiento de manera efectiva, es necesario reducir la burocracia innecesaria, de modo que la transparencia y la rendición de cuentas estén al servicio de las personas en lugar de obstaculizar la asistencia. En situaciones donde los gobiernos carecen de un control territorial efectivo o el acceso humanitario está restringido, los socios locales de confianza se vuelven indispensables.

Apoyar los esfuerzos humanitarios de la Iglesia Católica
Tras señalar que la Iglesia Católica -a través de parroquias, diócesis, agencias de Cáritas y otras iniciativas basadas en la fe- llega a poblaciones vulnerables en zonas inaccesibles para los actores internacionales, el Papa animó al Programa Mundial de Alimentos y a sus socios a que sigan apoyando estos esfuerzos.

Hizo hincapié en que satisfacer las necesidades alimentarias no solo alivia el sufrimiento, sino que también aborda las causas subyacentes de la inestabilidad geopolítica, ya que "la seguridad alimentaria es un componente esencial de la seguridad global e integral".

En este sentido, elogió la labor del Programa Mundial de Alimentos, que ha ampliado su ámbito de actuación más allá de las operaciones de respuesta a emergencias para trabajar en iniciativas a largo plazo, como los programas que proporcionan comidas a los escolares.

La credibilidad de la propia cooperación internacional está en juego
Antes de concluir su discurso, el Papa lanzó una severa advertencia: "Lo que está en juego", dijo, "no es solo la eficacia de una agencia, sino también la credibilidad de la cooperación internacional en sí misma", al tiempo que observó que su organización demuestra que es posible un nuevo camino.

Sin embargo, insistió en que esto requiere la determinación de simplificar lo que se ha vuelto excesivamente complejo, de priorizar lo esencial y de garantizar que ninguna persona sea olvidada.

Finalmente, el papa León concluyó, orando para que Dios bendiga sus esfuerzos, "para que todos reciban su pan de cada día y vivan con dignidad".+