Obispos mexicanos: 'Un país que normaliza la muerte pierde la vida'
- 18 de abril, 2026
- Ciudad de México (AICA)
Reunidos en asamblea plenaria, el episcopado de México dirigió un mensaje claro y esperanzador a los jóvenes y anhela que la próxima Copa Mundial "sea un signo de comunión entre los pueblos".
Los obispos mexicanos dirigen un mensaje al Pueblo de Dios en el marco de su asamblea plenaria (CEM)
En un contexto marcado por la violencia, la incertidumbre y la búsqueda de sentido, los obispos de México, reunidos en la CXXl Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Mexicana (CEM), dirigieron un mensaje claro y esperanzador a los jóvenes.
En comunión con el papa León XIV -quien recientemente alentó a no tener miedo y a convertirse en constructores de paz-, los pastores mexicanos pusieron en el centro a los jóvenes como protagonistas de la transformación social y espiritual del país.
Los obispos se refirieron a la situación nacional: "El propósito de esta reunión de obispos mexicanos fue alentar y renovar nuestro compromiso de ser la Iglesia que el Señor Resucitado desea para nuestro tiempo, en diálogo con las nuevas realidades que vivimos, y así contribuir a la construcción de la paz".
Y añadieron: "No podemos acostumbrarnos al dolor ni volvernos indiferentes a estas realidades. Detrás de cada crisis hay personas heridas, que buscan sentido a la vida, que merecen ser acompañadas".
El mensaje de la CEM prosigue: "Seguimos preocupados por la inseguridad que se vive en el país, evidenciada por los sucesos del pasado febrero. Permanecer en silencio ante la inseguridad es traicionar el Evangelio. Un país que normaliza la muerte pierde la vida; la violencia no solo destruye vidas, sino que corrompe la esperanza".
Los obispos hicieron un llamamiento a la sociedad civil organizada "para que continúe trabajando por la paz y la reconciliación en el país, y juntos construyamos una historia cuyos frutos puedan disfrutar las generaciones futuras".
Una generación que busca sentido
El mensaje de los obispos deja ver que, en medio de la crisis, hay signos de esperanza que no pueden ignorarse. Miles de jóvenes siguen buscando respuestas, cuestionándose el sentido de la vida y abriéndose a la fe, muchas veces en silencio, pero con una fuerza transformadora.
Más que un llamado, se trata de una invitación profunda: no vivir con miedo, no conformarse con la realidad y no renunciar a la búsqueda de la propia vocación. Porque, como insistieron los pastores, es precisamente en ese descubrimiento donde cada joven puede encontrar su verdadera felicidad y su lugar en la construcción de un México más justo y en paz.
En un país herido por la violencia, la Iglesia en México apuesta "por una juventud que no huya, sino que se levante; que no se cierre, sino que escuche; y que, desde la fe, se convierta en protagonista de una nueva historia donde la esperanza sea más fuerte que el miedo".
Por último, los obispos expresan en su mensaje que "la celebración de la próxima Copa Mundial nos invita, a participantes y espectadores, a hacer de este acontecimiento un signo de la vocación humana a la comunión entre los pueblos, y una oportunidad para demostrar que es posible vivir la fraternidad en la diversidad, respetándonos mutuamente y reconociéndonos como una sola familia humana".+
