Domingo 2 de agosto de 2026

Mons. Azpiroz Costa llamó a vivir una 'espera activa' desde la fe

  • 18 de mayo, 2026
  • Bahía Blanca (AICA)
El arzobispo de Bahía Blanca reflexionó sobre la esperanza cristiana durante la celebración de la Virgen de la Dulce Espera y afirmó que la fe exige confianza, escucha y compromiso.
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En la celebración de la Virgen de la Dulce Espera, el arzobispo de Bahía Blanca, monseñor Carlos Azpiroz Costa OP, destacó la importancia de la esperanza y la espera como virtudes espirituales. La celebración se llevó a cabo en la capilla Nuestra Señora de la Dulce Espera, en el marco de sus fiestas patronales, al cumplirse diez años de la erección del templo. 

El prelado recordó pasajes del Antiguo Testamento y señaló que, aunque en ellos se alude a la "madre del amor hermoso" en relación con la sabiduría, la Iglesia ha identificado a María con esta figura. Según monseñor Azpiroz Costa, la esperanza no es simplemente expectativa humana, sino un don que proviene de Dios, vinculada a la vida eterna y al gozo anticipado de los bienes divinos.

La virtud de la esperanza
"La esperanza es la virtud que nos permite anticipar el gozo de la vida eterna", sostuvo el arzobispo, al tiempo que diferenció entre esperar por algo con incertidumbre y la espera confiada y activa que se ejerce en la fe. También destacó la dulzura de Dios, presente en la bondad y la protección que ofrece a quienes lo buscan, y la necesidad de mantener una actitud de confianza y paciencia sin caer en la pasividad.

Monseñor Azpiroz Costa reflexionó sobre la figura de María en el Evangelio, especialmente en la Anunciación y en el primer milagro de Jesús en las bodas de Caná, y señaló que su papel de servidora del Señor ejemplifica la respuesta de fe y obediencia que se espera de los creyentes. "Hagan lo que Jesús les diga", subrayó el arzobispo, citando las palabras de María a los servidores.

Por último, el arzobispo vinculó la esperanza con la memoria de la fe, citó el Magníficat: "Mi alma canta la grandeza del Señor", y resaltó que la respuesta de María al llamado divino, "Hágase según tu palabra", representa la integración del amor y la fe en la vida presente.+