Sábado 10 de octubre de 2026

Mons. Larregain: custodiar sin deshumanizar y ejercer la autoridad con misericordia

  • 9 de octubre, 2026
  • Corrientes (AICA)
El arzobispo de Corrientes celebró una misa de acción de gracias en el santuario de Nuestra Señora de la Merced, en el marco de un nuevo aniversario del Servicio Penitenciario.
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El arzobispo de Corrientes, monseñor José Adolfo Larregain OFM, llamó a ejercer la autoridad penitenciaria sin perder de vista la dignidad de cada persona. Lo hizo durante la homilía de la misa de acción de gracias que celebró en el santuario de Nuestra Señora de la Merced, con motivo de un nuevo aniversario del Servicio Penitenciario.

"Custodiar sin deshumanizar, poner límites sin perder la misericordia, ejercer la autoridad sin olvidar la dignidad" fue el eje de su mensaje, que destacó la vocación de servicio de quienes cumplen funciones en el ámbito penitenciario.

La reflexión del arzobispo puso en primer plano uno de los desafíos de esa tarea: conjugar la responsabilidad de garantizar la seguridad y el cumplimiento de las normas con el respeto por la dignidad humana. En ese marco, también subrayó la importancia de la perseverancia y la esperanza.

La celebración ofreció un espacio de acción de gracias por el servicio del personal penitenciario y permitió reflexionar sobre el sentido humano de una labor que exige responsabilidad, firmeza y compromiso con las personas bajo custodia.

La dignidad, también en el ámbito penitenciario
La perspectiva planteada por monseñor Larregain encuentra un punto de contacto con la legislación argentina sobre la ejecución de las penas privativas de la libertad.

La Ley 24.660 establece que la pena debe procurar la reinserción social de las personas condenadas. También reconoce el derecho de quienes están privados de la libertad a recibir un trato respetuoso de su dignidad.

Desde esta mirada, la autoridad y el respeto por la persona no constituyen principios opuestos. El cumplimiento de las normas y las exigencias de seguridad deben convivir con el reconocimiento de los derechos humanos.

El mensaje del arzobispo invitó así a valorar la vocación de quienes trabajan en el Servicio Penitenciario y a reconocer la dimensión humana de su responsabilidad: custodiar, establecer límites y ejercer la autoridad sin perder de vista la dignidad de las personas.+