Mons. Larregain presentó la encíclica 'Magnifica humanitas' en el salón Tupasy
- 4 de agosto, 2026
- Corrientes (AICA)
El arzobispo de Corrientes expuso sobre el documento de León XIV y destacó la necesidad de orientar el desarrollo tecnológico desde la ética, la justicia social y el respeto por la dignidad humana.
Mons. Larregain durante la presentación de la encíclica en el salón Tupasy
El arzobispo de Corrientes, monseñor José Larregain OFM, presentó la encíclica Magnifica humanitas del papa León XIV durante un encuentro realizado el 3 de agosto en el salón Tupasy del arzobispado, organizado por la Comisión Arquidiocesana de Justicia y Paz.
En la actividad también participaron como expositoras Lucía Abad, referente del organismo, y la doctora Marisa Spagnolo, especialista en Derecho Procesal, funcionarios provinciales y municipales, legisladores, periodistas e integrantes de grupos, movimientos y pastorales diocesanas.
Durante su exposición, el prelado explicó que el documento pontificio no cuestiona el progreso científico ni el desarrollo de la inteligencia artificial, sino que propone un discernimiento ético para que esos avances estén al servicio del bien común y de la dignidad de la persona.
En ese marco, señaló que la encíclica aplica los principios de la Doctrina Social de la Iglesia -la dignidad humana, el bien común, la solidaridad y la subsidiariedad- como criterios para evaluar las innovaciones tecnológicas y advirtió sobre el riesgo de confundir "la inteligencia con la sabiduría, el cálculo con el juicio moral, la información con la verdad y la eficiencia con la auténtica humanidad".

Monseñor Larregain destacó también el llamado del Papa a promover una gobernanza ética de la inteligencia artificial mediante regulaciones que protejan el trabajo humano, favorezcan la participación democrática y eviten delegar en algoritmos decisiones que corresponden a la conciencia y la responsabilidad moral de las personas.
Explicó además que la encíclica contrapone las imágenes bíblicas de Babel y la Nueva Jerusalén para mostrar dos modelos de desarrollo: uno basado en el dominio y el control, y otro orientado a la fraternidad, la justicia y el respeto por la dignidad de cada persona.
El arzobispo correntino se refirió también al concepto de "colonialismo digital", con el que el documento denuncia la concentración del conocimiento y de los recursos tecnológicos en pocas manos, generando nuevas formas de desigualdad y exclusión. También alertó sobre el impacto de la automatización en el mundo del trabajo y subrayó la importancia de una educación que forme personas con capacidad crítica para discernir el uso responsable de la tecnología.
Finalmente, recordó que el fundamento de la encíclica es el misterio de la Encarnación, por el cual Dios revela en Jesucristo la grandeza de la persona humana. En ese sentido, afirmó que dimensiones como la compasión, el amor, el perdón, la libertad y la esperanza nunca podrán ser reemplazadas por la inteligencia artificial, e invitó a construir una verdadera "civilización del amor", donde el progreso científico y tecnológico permanezca siempre al servicio de la persona y del bien común.+
