Mons. Lozano convocó a superar la fragmentación social
- 9 de julio, 2026
- San Juan (AICA)
El arzobispo de San Juan de Cuyo encabezó el tedeum por el 210° aniversario de la Independencia y pidió superar la polarización a través del diálogo, mientras repasó el legado de los próceres cuyanos.
Mons. Lozano llamó a superar la fragmentación social en el Tedeum del 9 de Julio en San Juan
En el marco de los festejos por el 210° aniversario de la Independencia argentina, el arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Jorge Lozano, encabezó el tradicional tedeum patrio ante autoridades provinciales y fieles, en el que pidió trabajar por la unidad social y prestar atención a los sectores más vulnerables.
En su homilía, monseñor Lozano utilizó la imagen de un poncho tejido a mano -un obsequio que recibió en la provincia- para graficar la necesidad de cohesión social.
Según explicó, un hilo aislado no cumple función alguna y es la trama conjunta la que le da consistencia, una idea con la que buscó representar el riesgo de la fragmentación institucional y social actual. También retomó una idea del papa Francisco sobre que el conjunto tiene más valor que la simple suma de sus partes.
El arzobispo sanjuanino advirtió sobre los efectos del desgaste del tejido social y convocó a los ciudadanos a asumir un rol activo para reconstruirlo, apelando a la paciencia y a la construcción colectiva. Sostuvo que la superación real de la polarización pasa por el diálogo, la escucha y la reconciliación mutua, en sintonía con un pedido reciente del papa León XIV de moderar el tono del discurso público.
El aporte de los próceres sanjuaninos
En otro tramo de su mensaje, el arzobispo repasó el rol de dos referentes históricos de la provincia en el Congreso de Tucumán de 1816: Francisco Narciso de Laprida, quien presidió la sesión en que se declaró la Independencia, y fray Justo Santa María de Oro, primer obispo de la diócesis sanjuanina. De este último destacó su defensa de un sistema de gobierno republicano frente a propuestas de corte monárquico que se discutían en la época, remarcando que para él la libertad debía surgir de la identidad y el consenso del propio pueblo.
Monseñor Lozano dedicó parte de su prédica a analizar el escenario mundial actual, al que describió como un período de cambios profundos, marcado por crisis económicas, transformaciones tecnológicas y conflictos bélicos en distintas regiones del planeta. En ese marco, citó la encíclica del papa León XIV que exhorta a no rehuir el compromiso con los problemas del presente y a poner a la persona humana en el centro de las decisiones. El arzobispo vinculó la grandeza de una nación con el cuidado que ofrece a los sectores más frágiles.
Por último, monseñor Lozano pidió que los presentes no sean espectadores pasivos ni queden atrapados en la nostalgia, e invitó a la comunidad a jugar un rol activo frente a la pobreza, el desánimo y la falta de oportunidades. Cerró su mensaje llamando a renovar el compromiso fraterno entre los argentinos, pidiendo a los funcionarios públicos que prioricen el bien común y a la ciudadanía que actúe con honestidad cotidiana; encomendó el nuevo ciclo histórico a san Juan Bautista y a Nuestra Señora de Luján, y ofreció una bendición para la provincia y el país.+
