Miércoles 30 de septiembre de 2026

Mons. Stanovnik: 'Necesitamos recuperar la confianza en que podemos trabajar juntos'

  • 30 de septiembre, 2026
  • Buenos Aires (AICA)
En un nuevo momento de oración de la CEA, el arzobispo emérito de Corrientes llamó a escuchar, dialogar y asumir responsabilidades concretas para favorecer la fraternidad y la comunión.
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En el marco de la propuesta "Recemos juntos para preparar la visita del Papa León", impulsada por la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), monseñor Andrés Stanovnik OFMCap, arzobispo emérito de Corrientes, invitó a los argentinos a preguntarse qué pueden aportar para reconstruir los vínculos y avanzar hacia una convivencia fraterna.

El encuentro de oración, transmitido por los canales de la CEA, buscó preparar espiritualmente la llegada de León XIV a la Argentina. El arzobispo estuvo acompañado por Sara Romero, de Merlo, en jurisdicción pastoral de San Luis.

La reflexión de monseñor Stanovnik estuvo centrada en la escucha, el diálogo, la reconciliación y la responsabilidad compartida, a partir de las imágenes bíblicas de Babel y de la reconstrucción de Jerusalén, desarrolladas en los números siete al diez de Magnifica humanitas.

"Para disponernos a la acción transformadora del Espíritu Santo, en primer lugar necesitamos darnos cuenta de que necesitamos esa transformación", planteó el arzobispo emérito.

En ese sentido, sostuvo que "somos una sociedad de corte autoritario" y consideró que esto dificulta el diálogo y la cultura del encuentro. "Una sociedad que no es proclive al diálogo ni a la cultura del encuentro", afirmó.

También cuestionó las formas de intercambio que se desarrollan en las redes sociales: "Todo se dirime en publicaciones baratas por redes sociales donde no hay respeto por el otro, en donde se monologa porque no estamos dispuestos a escuchar y menos a dialogar".

Sin embargo, aclaró que esa realidad "no es toda la realidad nuestra", aunque reconoció que "es una parte que pesa mucho".

Monseñor Stanovnik señaló que la visita del Papa puede ser una oportunidad para recuperar la confianza y abrir caminos de reconciliación. "Los argentinos necesitamos recuperar la confianza en que aún en medio de las diferencias y gracias a las diferencias podemos trabajar juntos por el bien de todos", expresó.

Babel y Jerusalén
Al abordar Magnifica humanitas, el arzobispo emérito explicó que la imagen de Babel representa una construcción basada en la autosuficiencia, la uniformidad y la búsqueda de poder. "Babel es una obra construida sin Dios", afirmó.

Frente a esa imagen, remarcó que la concepción cristiana de la unidad no supone eliminar las diferencias. "El Dios cristiano es la diversidad en la unidad", explicó, al referirse al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. "El amor hace esa maravilla. No destruye la diversidad. Al contrario, es un componente que enriquece la unidad".

Por eso, llamó a revisar las propias actitudes en los distintos ámbitos de la vida. "¿En qué situaciones busco tener razón, controlar, imponer mi manera de pensar en lugar de escuchar y buscar juntos lo que es mejor?", propuso preguntarse.


También invitó a reconocer a las personas que se dejan de escuchar o valorar porque piensan de manera diferente, no hacen las cosas como se espera o porque ya no se espera nada de ellas.

La segunda imagen bíblica fue la reconstrucción de Jerusalén narrada en el libro de Nehemías. Monseñor Stanovnik destacó que, antes de actuar, Nehemías reza y que la reconstrucción no es obra de una sola persona, sino de la responsabilidad compartida de todo un pueblo.

"Es una obra que tiene a Dios en el centro y reconstruye los vínculos incluso antes que las piedras", afirmó.

Para el arzobispo emérito, la antigua Jerusalén recupera así "un lenguaje común, no el de la uniformidad, sino el de la comunión". Y trasladó esa imagen a la realidad argentina: "Nuestra querida patria necesita personas y comunidades dispuestas a asumir su parte en la reconstrucción de la ciudad".

"Nadie puede resolverlo todo solo, pero todos podemos contribuir", subrayó.

En ese punto, propuso tres preguntas para la reflexión personal: "¿Qué heridas de nuestra sociedad necesitan ser escuchadas y cuidadas antes de comenzar a reconstruir? ¿Cuál es mi tramo de muralla en la que me corresponde aportar? ¿Qué responsabilidad concreta me toca asumir para favorecer la fraternidad y la comunión en el lugar donde me encuentro?".

La tecnología y el riesgo de la deshumanización
La reflexión también incluyó una referencia al desarrollo de la inteligencia artificial. Stanovnik retomó la advertencia de Magnifica humanitas sobre el "síndrome de Babel", asociado a la idolatría del lucro, la uniformidad y la pretensión de un lenguaje único capaz de traducir incluso a la persona "en datos y rendimientos".

"Este es el riesgo de la deshumanización", señaló.

Al referirse a la inteligencia artificial, sostuvo que se trata de "algo fantástico" y "un verdadero don de Dios", pero advirtió que, como todo don, "tiene que ser discernido para que se utilice para el bien de las personas".

Para explicarlo, comparó la IA con el descubrimiento del fuego y del átomo, herramientas que pueden utilizarse para el bien o para la destrucción. "Depende de quién es la mano que estira para utilizar esa herramienta", afirmó.

Por eso, remarcó la importancia del discernimiento, que, según explicó, "se hace siempre de a dos o más y abiertos a Dios".

"Todos estamos llamados a aportar"
Hacia el final de su reflexión, monseñor Stanovnik propuso retomar el camino de Nehemías como un camino de escucha, diálogo, trabajo compartido y construcción de una convivencia en la que la diversidad pueda convertirse en un recurso para ser "más misericordiosos, más justos, más fraternos y más solidarios".


"Ese camino no es para unos pocos, no es para una elite", afirmó. "Cada bautizado, cada comunidad y cada ciudadano, todos y cada uno estamos llamados a aportar a la construcción de una sociedad más humana".

Finalmente, pidió que la visita de León XIV ayude a impulsar ese camino. "Que la visita del Papa nos ayude a realizar este camino, que nos dé un empuje fuerte", expresó.

"Querido Papa León, te esperamos con mucha alegría y gracias por venir hasta nosotros", concluyó, antes de encomendar al Santo Padre y al pueblo argentino a los santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael.

La oración compartida durante el encuentro retomó el lema de la visita pastoral: "Bienvenidos todos. Vayan y anuncien", y concluyó con la invocación: "Levántate, Argentina y camina hacia una patria fraterna".+