Nueve de Julio celebró la Jornada Nacional de la Vida Consagrada
- 9 de septiembre, 2026
- 9 de Julio (Buenos Aires) (AICA)
Mons. Ariel Torrado Mosconi presidió la Eucaristía en el monasterio carmelita "San José" y agradeció la presencia de religiosos y consagrados que sirven a la Iglesia.
Nueve de Julio celebró la Jornada Nacional de la Vida Consagrada
La diócesis de Santo Domingo en Nueve de Julio celebró el 8 de septiembre la Jornada Nacional de la Vida Consagrada con una Eucaristía presidida por su obispo, monseñor Ariel Torrado Mosconi, en el monasterio San José de las Carmelitas Descalzas de la ciudad.
La celebración coincidió con la fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María y fue ocasión para dar gracias por la presencia y el servicio de monjes, monjas, religiosas, religiosos y demás consagrados que desarrollan su misión en distintos ámbitos de la vida diocesana.
La fecundidad de lo oculto
Durante la homilía, monseñor Torrado Mosconi reflexionó sobre la genealogía de Jesús proclamada en la liturgia y destacó cómo Dios realiza su obra de salvación a través de personas que muchas veces permanecen ocultas a los ojos del mundo.
"El nacimiento de María fue, sin lugar a dudas, un acontecimiento también oculto y escondido y, sin embargo, desde él Dios ya estaba realizando la obra maravillosa de la nueva creación y el nuevo nacimiento del género humano", expresó.
El obispo relacionó esa realidad con la vida religiosa y contemplativa, señalando que la fecundidad de la vida consagrada suele desarrollarse "en la sencillez, en la simplicidad, desde lo oculto y escondido".
Asimismo, invitó a contemplar la acción de Dios con el espíritu del Magníficat y a reconocer que el Señor continúa obrando grandes cosas a través de la humildad y la pequeñez.
Gratitud de toda la diócesis
Con motivo de la jornada, el prelado difundió además un mensaje dirigido a los religiosos y consagrados presentes en el territorio diocesano.
"Quiero expresarles la profunda gratitud de nuestra diócesis de Nueve de Julio", manifestó, al agradecer la riqueza de los distintos carismas y la entrega generosa desplegada en comunidades, parroquias e instituciones.
En su mensaje destacó especialmente la tarea que realizan sosteniendo espiritualmente la vida de la Iglesia mediante la oración y la contemplación, anunciando el Evangelio en los barrios y parajes más alejados, acompañando a los enfermos y necesitados, formando a niños y jóvenes y animando la vida litúrgica y catequística de las comunidades.
Luz, fraternidad y esperanza
Al concluir su saludo, monseñor Torrado Mosconi dio gracias a Dios por la presencia de la vida consagrada en la diócesis y expresó su reconocimiento a quienes han entregado su vida al seguimiento de Cristo.
"Gracias por ser luz, fraternidad y esperanza para nuestro pueblo", afirmó.
Finalmente, encomendó a todos los consagrados a la protección de la Virgen María y pidió que ella sostenga sus vocaciones y los llene siempre de la alegría del Señor.+
