Martes 22 de septiembre de 2026

Polonia: beatificación de los nueve mártires salesianos de la II Guerra Mundial

  • 6 de junio, 2026
  • Cracovia (Polonia) (AICA)
El prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos presidió la ceremonia en el Santuario San Juan Pablo II en Cracovia. Destacó a los nuevos beatos como modelos de fidelidad a Cristo.
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"El Señor no los llama a abandonar sus sueños, sino a purificarlos e iluminarlos", dijo el cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos durante la celebración de la beatificación de los nueve mártires salesianos, asesinados durante la Segunda Guerra Mundial, que tuvo lugar este sábado 6 de junio, en Polonia.

Para la celebración de la beatificación se eligió el Santuario de San Juan Pablo II, la primera iglesia de Cracovia dedicada al papa polaco, construida para honrar su persona y su pontificado.

El santuario forma parte del Centro Juan Pablo II "¡No tengan miedo!", situado en los llamados "Biale Morza" (Mares Blancos) en Cracovia, en el área de las ex Fábricas de sosa Solvay, donde durante cuatro años (1940-1944) trabajó el joven Karol Wojtyla. Él recorría cada día el trayecto desde su casa en via Tyniecka, participando a lo largo del camino en la misa en la iglesia salesiana de Debniki. En este lugar fue también testigo del arresto de once salesianos, seis de los cuales fueron beatificados.

No celebramos la muerte, sino la victoria de Cristo
En su homilía, el cardenal Semeraro hizo hincapié en que la beatificación no es un recuerdo de los trágicos sucesos de la guerra, sino una celebración de la fe y del testimonio de las personas que permanecieron fieles a Cristo hasta el final.

"Hoy no celebramos la tristeza de esos acontecimientos, sino la gloria de Jesucristo, que brilla en el testimonio de estos sacerdotes, hijos de San Juan Bosco, que, como Cristo y con Cristo, dieron sus vidas", dijo el prefecto.

Recordó que el padre Jan Swierc y sus hermanos permanecieron fieles a su vocación hasta su martirio. Su testimonio, dado en tiempos de odio y violencia, se convirtió en "una semilla de paz y fraternidad" para las generaciones venideras.

Los jóvenes son el presente de la Iglesia
Dedicó una parte importante de su homilía a los jóvenes, haciendo hincapié en que la Iglesia los ve no solo como su futuro, sino como un presente vivo y activo.

"El mundo suele hablar de libertad sin verdad, felicidad sin responsabilidad y éxito sin sacrificio. El Evangelio muestra lo contrario", señaló.

Animó a los jóvenes a no tener miedo de escuchar la voz de Cristo, quien conoce los anhelos más profundos del corazón humano. "El Señor no los llama a renunciar a sus sueños, sino a purificarlos e iluminarlos", enfatizó.

Salesianos que inspiraron a Juan Pablo II
El cardenal Semeraro también recordó la conexión especial entre los nuevos beatos y la historia de San Juan Pablo II. Recordando palabras del libro "Don y Misterio", el purpurado rememoró el testimonio de Karol Wojtyla: "Esta parroquia estaba a cargo de sacerdotes salesianos, quienes un día fueron llevados a un campo de concentración por los nazis. Solo el párroco anciano y el inspector provincial permanecieron, mientras que todos los demás fueron deportados a Dachau. Creo que la comunidad salesiana desempeñó un papel importante en la formación de mi vocación".

La respuesta a la soledad digital
En referencia a los desafíos de los tiempos modernos, el prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos advirtió sobre el fenómeno de la "soledad digital", que crea la ilusión de cercanía y de relaciones.

"Uno se convierte en santo, sobre todo, escuchando la voz de Dios y dialogando con Él", recalcó. El cardenal Semeraro animó a los presentes: "No nos desanimemos si, como comunidades, a veces nos sentimos cansados y desmotivados. Lo único que se espera de nosotros es que recuperemos la capacidad de reconocer la voz del Buen Pastor, de pertenecer cada vez más a Él y de tomar decisiones valientes como verdaderos discípulos de Cristo y de su Cruz".

Para concluir, el cardenal Semeraro hizo un llamado a la oración por la paz en el mundo. Pidió que, por intercesión de los nuevos beatos, no falten personas capaces de llevar la luz de la esperanza, el amor y la fraternidad incluso en medio de la guerra, la violencia y el sufrimiento.+