Miércoles 2 de septiembre de 2026

Rosario: acción de gracias y encuentro sacerdotal en el Día del Exalumno

  • 2 de septiembre, 2026
  • Rosario (Santa Fe) (AICA)
Los sacerdotes del clero hicieron memoria agradecida en una jornada dedicada especialmente a la renovación del don de la vocación. Mons. Eduardo Martín presidió la Eucaristía.
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El seminario San Carlos Borromeo de la arquidiócesis de Rosario celebró el Día del Exalumno, una jornada especialmente dedicada al encuentro fraternal, la memoria agradecida y la renovación del don de la vocación sacerdotal.

Participó todo el clero junto con el arzobispo, monseñor Eduardo Martín; el obispo auxiliar, monseñor Ernesto Fernández, y el obispo de San Miguel, monseñor Damián Nannini, quien es exalumno de esa casa de formación sacerdotal, entre otros invitados.

La jornada comenzó con la recepción preparada por los seminaristas y continuó con la celebración de la misa. En su homilía, monseñor Martín invitó a reconocer con gratitud las grandes elecciones y los dones recibidos de Dios: la existencia, el bautismo y, de un modo particular, la vocación al ministerio sacerdotal.

Además, el arzobispo recordó que el sacerdocio nace de una elección y de una predilección amorosa del Señor: "¿Quién soy yo para que me hayas traído hasta aquí, Señor? ¿Qué viste en mí, si hay tantos mejores que yo? Es un misterio de amor, de una elección, de una predilección del Señor".

La celebración en el seminario permitió también volver sobre la propia historia vocacional, recordar a quienes acompañaron cada camino y agradecer la tarea de los formadores, sacerdotes, laicos, personal y colaboradores que contribuyen diariamente a la formación de los futuros pastores. 

En otro pasaje de su prédica, el arzobispo Martín puso de relieve el valor de la fraternidad sacerdotal y la necesidad de vivir el ministerio desde la comunión: "No la genialidad de uno, sino el amor mutuo, la caridad y la comunión hacen atractivo a los jóvenes el ministerio sacerdotal".

Sobre eso, señaló que el ministerio sacerdotal no se ejerce aisladamente, sino en comunión con el obispo y con los hermanos del presbiterio. El afecto mutuo, la caridad sacerdotal y la cooperación fraterna son signos de vitalidad cristiana y constituyen un testimonio particularmente valioso para los seminaristas y para los jóvenes que se preguntan por su vocación.

Durante la homilía hubo también un recuerdo especial para quienes celebraban sus bodas de plata sacerdotales, así como para aquellos exalumnos que, por encontrarse lejos, no pudieron participar de la jornada.

Finalizada la Eucaristía, los participantes se dirigieron al Patio de la Virgen, donde cantaron solemnemente el Ángelus. La celebración concluyó con un almuerzo durante el cual pudieron reencontrarse, compartir recuerdos y renovar los vínculos nacidos durante los años de formación en esa casa.+